Opinión

Riesgos presupuestales
de la reconstrucción

 
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Fonden

A diciembre de 2016 el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), a través del fideicomiso respectivo, canalizó seis mil 700 millones de pesos a 19 entidades federativas que padecieron el impacto de algún desastre natural, principalmente Veracruz con 21 por ciento y Baja Sur 11 por ciento.

Está en proceso su aplicación para Tabasco y a partir de lo sucedido en Oaxaca en estos días, se solicitó a Segob haga la declaratoria de desastres, por el impacto de lluvias que en poco tiempo casi llenaron a 80 por ciento la presa de Jalapa del Marqués, partiendo de 14 por ciento, que significaba sequía. Ahora el riesgo es que se desborde. Así es la naturaleza.

Con todo lo importante de este Fondo, persisten problemas presupuestales para los estados cuando tienen que aportar pari passus de 50 por ciento o han tenido que recurrir al Fonrec, el Fondo de Reconstrucción que maneja Banobras, con sus bonos cupón cero.

Dada la precariedad de sus finanzas es difícil que tengan reservas presupuestarias para hacer frente a las aportaciones forzosas, no sólo las de la reconstrucción, sino también las del gasto federalizado. Por ejemplo, a principios de año se aprobaron recursos de este Fondo, de los cuales 55 por ciento es aportación federal y 45 por ciento estatal. Desgraciadamente no todos tienen recursos para hacerlo y 'se regresan' los federales en el caso de los convenios o se retrasa la reconstrucción.

Un poco de memoria: Fue en Bahía de San Carlos, cuando Santiago Levy, entonces subsecretario de Egresos de José Ángel Gurría, presentó a los funcionarios fiscales estatales las primeras reglas de operación del Fonden. Lo real era que ni el gobierno federal estaba preparado presupuestariamente para enfrentar desastres costosos, menos los estatales y municipales.

A principios del siglo dos estados intentaron contratar seguros contra los desastres naturales, uno de ellos fue Veracruz, pero cuando se presentó el desastre, la firma del convenio se quedó en el escritorio del secretario de Gobierno y el otro estado fue Puebla.

Desde un principio los recursos del Fonden obligaban a un pari passu para poder accesarlos, la ventanilla siempre ha sido Banobras, y la regla es clara: si no se da la aportación estatal, los delegados del banco no pueden liberar recursos porque incurrirían en responsabilidades; además hay muchos filtros.

En el tiempo esto ha provocado enojo, incluso ira de algunos gobernadores, me consta personalmente; sin embargo, los delegados no pueden modificarlas, estando establecidas, los únicos que podrían cambiarlas serían los propios gobernadores y para ello tienen representantes en el Consejo de Banobras, además de la Conago y la Comisión Permanente de Funcionarios Fiscales.

Por otra parte, los pari passus eran más desproporcionados que hoy, había programas de reconstrucción que exigían 40 federal y 60 estatal como en las carreteras; o incluso 30 federal, 70 municipal cuando en el reparto del pastel fiscal las participaciones apenas llegan a 25 por ciento de la recaudación participable. Por ello en el pasado no lejano algunas entidades fueron apoyadas de manera simulada con el equivalente de su aportación, por dependencias federales, en función de las buenas relaciones del gobernador. Pero se trataba de un mecanismo para no modificar las reglas.

En suma, es terrible para un estado, agobiado por problemas presupuestarios, con facultades tributarias limitadas. Hay varios estados con fuertes cargas de servicio de su deuda pública. Tener que recortar gasto social, para aportar su parte al Fonden o endeudarse de manera costosa para hacerlo, [resulta inadmisible].

Más lamentable es que se trate de recuperar infraestructura que ya se tenía, con lo cual sus metas en esta materia se vuelven negativas; regresar al pasado, pero cero crecimiento durante sus administraciones.
Se trata de la gobernabilidad, no sólo del presupuesto.

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