Opinión

Riesgos geopolíticos

 
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Bandera México

Los mercados financieros globales continúan poniendo especial atención a temas geopolíticos. No obstante lo anterior, de estar enfocados en la aparentemente creciente tendencia política en países desarrollados por adoptar regímenes proteccionistas tanto a nivel comercial como migratorios, ahora se han desviado hacia el terreno bélico. Si bien existe preocupación por las políticas que pudiera instrumentar la nueva administración de Estados Unidos (EU) en términos proteccionistas, así como por el posible resultado de la elección general en Francia, el foco de preocupación actual se ha situado más en temas beligerantes como la muy difícil situación en Siria o en las crecientes amenazas que ha lanzado el gobierno de Corea del Norte. Así, con la respuesta militar del gobierno estadounidense ante la utilización de armas químicas en Siria, así como el envío de un portaaviones a costas cercanas de Corea del Norte, no hay duda de que han escalado las tensiones geopolíticas.

Las tensiones geopolíticas también afectan a México. Sin duda las políticas proteccionistas que el actual presidente de EU ha amenazado con instrumentar es el ejemplo más evidente. Sin embargo, no ha sido la única recientemente. El resultado del referéndum en el Reino Unido para desincorporarse de la Unión Europea a mediados del año pasado también tuvo un impacto en nuestra economía, al menos de corto plazo, reflejada en el comportamiento del tipo de cambio a pesar de que el comercio entre nuestro país y la nación del denominado Brexit representa menos de 0.5 por ciento de nuestro comercio total.

Las circunstancias han cambiado y por un lado parece ser que el presidente Trump no podrá cumplir sus promesas de campaña en torno a las amenazas que lanzó a México, y por otro, nuestra moneda ya no está en terreno tan vulnerable frente a eventos geopolíticos como el Brexit, gracias al ciclo restrictivo de tasas de interés que ha instrumentado el Banco de México, que hace más difícil 'apostar' en contra del peso cuando algo preocupa a los inversionistas. Sin embargo, una tendencia política que ha comenzado a preocupar al público inversionista global (y local) sobre México son las elecciones presidenciales de 2018 en nuestro país. De hecho, las preguntas que siempre se repiten conversando con la mayoría de los administradores de fondos de inversión a nivel global se relacionan con dos acrónimos: NAFTA y AMLO. En el caso de NAFTA, se refieren a la posibilidad de que EU salga o renegocie agresivamente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) o NAFTA, por sus siglas en inglés. La otra pregunta se refiere a AMLO, las siglas de Andrés Manuel López Obrador, precandidato del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

La preocupación de los inversionistas globales es que con la tendencia global que se ha observado, favoreciendo al populismo —tanto de derecha como de izquierda—, y a la luz de los resultados de las encuestas más recientes —que favorecen al precandidato Andrés Manuel en términos de intención de voto—, México pudiera eventualmente volcarse a instrumentar políticas 'populistas' y, por ejemplo, echar para atrás las reformas estructurales que tanto tiempo y esfuerzo nos costaron.

En este sentido, quiero hacer cuatro comentarios: (1) Hay que tomar 'con un grano de sal' los resultados de las encuestas, sobre todo a la luz de lo que ha ocurrido en otras zonas geográficas de nuestro planeta recientemente, y máxime que falta mucho tiempo para la elección presidencial; (2) no creo que ni el PRI 'esté muerto', como algunos intelectuales han comentado, ni que la victoria de Andrés Manuel sea inminente, como otros han declarado. Por un lado, considero que hay que reconocer que mientras el PAN, el PRD, Morena y otros partidos tienen presencia en algunas regiones, el único partido realmente nacional es el PRI, por lo que no podemos subestimarlo, a pesar de la baja tasa de aprobación con la que cuenta el presidente Peña Nieto, de origen priista. Por otro lado, si bien Andrés Manuel goza de un gran carisma entre una proporción relevante de la población de nuestro país, existe un gran número de indecisos —que rondan entre 30 y 40 por ciento de los encuestados—, en donde además todavía no conocemos quiénes serán los candidatos de los demás partidos; (3) el hoy precandidato López Obrador no ganó las dos elecciones presidenciales pasadas con la izquierda unida, por lo que considero que hoy por hoy, que se aprecia desunida entre PRD y Morena —a pesar de que han habido cambios importantes en la conformación de ambos partidos en los últimos meses—, reduce la probabilidad de que el resultado de la elección necesariamente favorezca a Andrés Manuel en las circunstancias actuales; y (4) por primera vez en la historia reciente de nuestro país se van a incorporar candidatos independientes a los comicios presidenciales. Si bien los candidatos independientes han 'robado' votos a todo lo largo del espectro ideológico-político, la tendencia ha sido restar más votos a la izquierda.

No deseo que mis comentarios se interpreten como apoyo, ni como desacreditación a algún partido político o candidato, sino como un reflejo de la realidad en donde el mensaje más importante que quiero emitir es que todavía faltan elementos clave por conocer —comenzando por saber quiénes serán los candidatos de los otros partidos— para poder tener una visión más fundamentada de los resultados que podremos potencialmente presenciar a mediados del año que entra. Asimismo, no estoy seguro que las preocupaciones que los inversionistas han reflejado sobre AMLO —como se conoce globalmente— se encuentren bien fundamentadas.

El autor es director general adjunto de Análisis Económico y Relación con Inversionistas de Grupo Financiero Banorte y presidente del Comité Nacional del Estudios Económicos del IMEF. Las opiniones que se expresan en esta columna no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, ni del IMEF, por lo que son responsabilidad exclusiva del autor.

Twitter: @G_Casillas

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