Opinión

Revolución educativa

     
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educación financiera

El Nuevo Modelo Educativo (NME) dado a conocer por el Ejecutivo federal significa un avance cualitativo que pondrá, en varios lustros más, a nuestro país en un mejor estadio de desarrollo. El cambio no sólo representa tener estudiantes mejor preparados, sino seres humanos con mayores capacidades para detonar la creatividad, la imaginación y el raciocinio que multiplica las posibilidades de crecimiento en todos los campos del conocimiento.

Aurelio Nuño Mayer, secretario de Educación, trazó cinco líneas estratégicas y pilares del NME: el campo pedagógico; la transformación de los planteles educativos; la formación profesional de los maestros; la equidad e inclusión, y la gobernanza educativa.

Estos temas, en mi opinión, no son excluyentes con otros conceptos, como necesariamente son la participación de los padres o tutores en la educación; las oportunidades de empleo bien remunerado, la seguridad pública y por supuesto el desarrollo de una cultura de honestidad, donde la corrupción y la impunidad vayan quedando atrás.

Es otras palabras, el tema educativo debe estar vinculado a aspectos exógenos que definitivamente inciden en los resultados, aunque habría que considerar que este gran paso logrado con el NME es de tal importancia que, con la reforma estructural del sector, ésta se constituye en la más relevante de todas las impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto.

Habrá quien quiera escatimar reconocimientos a Nuño Mayer y hasta a veces criticarlo con razón, empero el continuar implementado la reforma educativa y ahora con el Nuevo Modelo Educativo podemos concluir que está cumpliendo con creces la responsabilidad presidencial encomendada.

Los maestros afiliados al SNTE están puestos a cambiar los paradigmas de una educación obsoleta y hasta retrógrada. Saben que ellos representan la piedra angular de este gran cambio y asumen el reto. Claro, nos dicen sus líderes, requieren hoy más que nunca los estímulos económicos que mejoren sus sueldos y prestaciones, así como todas las herramientas tecnológicas para emprender esta gran revolución del conocimiento.

No hay duda, un cambio de esta envergadura enfrenta y enfrentará resistencias mayúsculas que van desde la oposición del sector de maestros pertenecientes a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) hasta de políticos sin escrúpulos que boicotean abiertamente la reforma educativa, como Andrés Manuel López Obrador.

Bien lo señaló Peña Nieto cuando afirma que en las próximas elecciones presidenciales no sólo se juega el poder político, sino el propio futuro del país que queremos para las próximas generaciones.

Echar atrás los avances de la reforma educativa y en particular el Nuevo Modelo Educativo sería un retroceso catastrófico y de enormes consecuencias para los educandos y, por consecuencia, para México.

Toca ahora entonces crear consensos entre la sociedad a favor de la reforma educativa y desde esa óptica constituir diversos consejos ciudadanos que la defiendan, para que aquellos que tengan la tentación de revertir sus efectos tan sólo porque el padre de la reforma educativa se llama Enrique Peña Nieto, no puedan hacerlo y sí, en cambio, seguirla impulsando con la fuerza del Estado.

Esta revolución educativa, que se consolida con la implementación del Nuevo Modelo Educativo, representa la cristalización de los ideales revolucionarios de 1910, define los nuevos retos del siglo XXI y con responsabilidad marca las estrategias a seguir.

De ese tamaño es el alcance de cambiar el paradigma y también de ese tamaño es la revolución educativa implementada desde los poderes Ejecutivo y Legislativo.

MUJERES

Aunque con dos semanas de retraso, por fin ayer fue discutida y votada la reforma al artículo 25 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, aprobado con 383 votos a favor, ninguno en contra y cero abstenciones.

El tema mereció una labor casi quirúrgica en su atención, por un lado de la Junta de Coordinación Política, y por otro por la conducción de las sesiones de la diputada presidenta de la Mesa Directiva, María Guadalupe Murguía, quien supo resistir el reclamo y presión de sus pares respecto al dictamen elaborado por la Comisión de Igualdad de Género. Al final, todos los grupos parlamentarios reconocieron los esfuerzos y consensos alcanzados, lo cual habla bien de su trabajo. La minuta pasó al Senado para sus efectos constitucionales. Enhorabuena.

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