Opinión

Reunión semestral de economistas en jefe
del IIF – Junio 2015
(Parte 2)

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IIF

La semana pasada dediqué este espacio a comentar sobre los principales temas que se trataron en la primera reunión semestral de este año del Comité Consultivo de Economistas (EAC por sus siglas en inglés) del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). Hoy comentaré sobre los dos últimos puntos que en mi opinión definieron la agenda: (3) regulación financiera; y (4) choque tecnológico y su impacto en las instituciones financieras.

(3) Regulación financiera. Si bien por primera vez en mucho tiempo percibí un consenso en términos de que hoy en día tenemos un sistema financiero global más sólido y más seguro que nunca, todavía existen muchos cuestionamientos sobre los costos y beneficios que ha provocado la regulación que se ha impuesto en los últimos años. En este sentido, algunos directores generales de bancos globales comentaron que mucho del costo en el que han incurrido los bancos por cumplir con la nueva regulación –en la que se han contratado un sinnúmero de personas y desarrollado o adquirido una gran cantidad de sistemas, entre otras cosas-, no sólo ha sido para la banca, sino que también los usuarios de los servicios financieros han tenido que enfrentar con costos adicionales tanto explícitos, como implícitos.

Por un lado, en cuanto a los costos explícitos, algunos mencionaron que una parte importante de la regulación sólo está incrementando los costos de la operación bancaria y que éstos han tenido que ser transferidos vía precios a los clientes, con pocos beneficios tangibles para ellos. Pero considero que fue más interesante escuchar las opiniones referentes a los mayores costos implícitos, entre los que se encuentran la complicación, en muchos casos juzgada como innecesaria, que una gran parte de la regulación ha generado para obtener un crédito o simplemente ahorrar en cierto tipo de instrumentos financieros, desincentivando así la bancarización.

Asimismo, la forma de tratar los porqués de la mayor regulación financiera se han fundamentado en destacar la desconfianza de las entidades reguladoras con los bancos y peor aún, entre los mismos reguladores, creando una muy mala dinámica en general. A su vez, esto ha permeado en el público en general, engendrando así una crisis de confianza en la banca y en el sistema financiero en general. Es por esto que varios exhortaron a los gobiernos a cambiar la forma en cómo presentan la nueva regulación financiera al público. Un comentario al respecto que me pareció de especial interés fue señalar que las empresas farmacéuticas experimentaron una crisis similar hace cerca de veinte años y que llevaron a cabo varias campañas con los gobiernos, así como con ONG’s y que lograron recuperar la confianza de la población, por lo que se puede organizar un esfuerzo similar de lado de la banca.

Por último, en cuanto a este tema, también se debatió el origen de las crisis financieras en torno a la falta de liquidez o a la regulación. En este sentido, algunos comentaron que si bien en muchos casos se le echa la culpa a la regulación o a la mala aplicación de dicha regulación por las crisis financieras, en muchas ocasiones la verdadera causa es la falta de liquidez que se genera en el tránsito que llevan a cabo las instituciones financieras para intermediar el corto y el largo plazo, en donde siempre hay alguien que de alguna manera lo hace.

(4) Choque tecnológico y su impacto en las instituciones financieras. Unos de los participantes comentó que los tres retos estructurales con los que tiene que lidiar la banca en los países desarrollados son la regulación, la demografía y la tecnología. De este último punto se podrían escribir varias columnas, pero me concentro en cuatro asuntos: (a) Los bancos se tienen que transformar en ser empresas de software con licencia bancaria, que ya se había comentado en reuniones anteriores del IIF; (b) hay que cultivar el pensamiento realmente “fuera de la realidad”, inclusive calificado como de “loco” y formas de emprendimiento radicales hacia delante para ser exitoso, asuntos que hoy por hoy no ocurren en la mayoría de las empresas y mucho menos en la banca; (c) llevar a cabo esfuerzos coordinados para evitar ciberataques, tanto de robo de información, como de destrucción de valor o de inducción de inoperatividad; y (d) hay que pensar de una manera creativa hasta en los negocios que se dejarán de llevar a cabo por el choque tecnológico (e.g. los automóviles de manejo autónomo dejarán muchos estacionamientos sin utilizarse o la disminución de accidentes automovilísticos disminuirá la oferta de donación de órganos, por mencionar algunos).

*Economista en Jefe. Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

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