Opinión

Retrocede México en el 'ranking' de
competencia

Los distintos gobiernos buscan grandes objetivos económicos, entre los cuales se encuentran elevar la productividad y la competitividad de sus economías; sin embargo, son conceptos que no se entienden ni se miden de manera fácil. El tema de la competitividad es todavía más complicado porque supone comparación con respecto a las demás economías en el mundo, por lo cual es extraordinario el trabajo anual que realiza el Foro Económico Mundial desde hace más de tres décadas, al compararla en 144 países. Aunque su estudio refleja de manera principal la opinión de ejecutivos (y por lo mismo tiene un importante componente subjetivo y de percepción) se complementa con datos duros del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y otras reconocidas instituciones.

En el Índice de Competitividad Global 2014-2015 que este Foro dio a conocer la semana pasada quedó en primer lugar Suiza (por sexto año consecutivo), seguido de Singapur, Estados Unidos, Finlandia y Alemania. En estos casos el tamaño de las economías no es relevante para el destacado lugar que ocupan. Por su parte México cae seis lugares con respecto a la situación que tenía en el año anterior, al pasar del 55 al 61, situándose por debajo de otros países latinoamericanos como Brasil, Costa Rica, Panamá y Chile. En este estudio se muestra que entre las principales barreras que tiene nuestro país para hacer negocios están la corrupción, la regulación fiscal, la burocracia, el crimen, el robo, el acceso al financiamiento y los impuestos. Otros aspectos que le reducen competitividad al país son el laboral y el bajo nivel educativo de nuestras escuelas.

En el aspecto positivo destaca el tamaño de nuestro mercado, en donde nos situamos en el lugar décimo. Con frecuencia olvidamos que nuestra nación es grande, tanto en términos de población como de superficie.
Hay que enfatizar que los distintos conceptos que reducen nuestra competitividad son aspectos que elevan los costos de producción. Las empresas más grandes pueden absorber algunos de estos altos costos, pero no así las pequeñas y medianas, siendo estas últimas quienes crean 80 por ciento de los empleos que hay en el país, lo que se refleja en el problema de desempleo y economía informal que prevalecen en México.

En una economía cerrada es posible que las empresas puedan trasladar al consumidor, por medio de mayores precios, los elevados costos nacionales, pero esto no es posible en mercados abiertos y con fuerte competencia, como es el caso actual de México. Productores nacionales que deseen elevar sus precios son desplazados por sus competidores extranjeros, que son más competitivos y tienen menores costos en sus países.

En una economía abierta, no sólo las empresas compiten entre sí, sino también los gobiernos quienes deben reducir costos y corrupción, número y tiempo de trámites, burocracia y proporcionar mejores servicios públicos a fin de crear empresas y empleos competitivos.