Opinión

Resolución de bancos: Lecciones desde Europa

 
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Banco italiano Monte dei Paschi di Siena. (Reuters)

En los últimos días se dieron en Europa dos procesos distintos de resolución de bancos que atravesaban por dificultades financieras, uno en España y el otro en Italia.

Se trata de nuevos procedimientos para lidiar con bancos que tengan problemas de solvencia, surgidos a partir de la crisis financiera global que comenzó en 2008.

Estos procesos, emanados de discusiones del Comité de Basilea y del Consejo de Estabilidad Financiera, persiguen dos propósitos fundamentales: i) Minimizar las posibilidades de que los problemas en un banco se conviertan en sistémicos, es decir, que contagien al resto del sistema bancario, y ii) Evitar el uso de dinero de los contribuyentes para pagar rescates bancarios. Este último constituye la principal exigencia de la sociedad, considerando los cientos de miles de millones de dólares que los gobiernos tuvieron que desembolsar en Europa y Estados Unidos para rescatar bancos.

Si bien es cierto que en la crisis financiera accionistas de muchas instituciones perdieron toda o casi toda su inversión —como ocurrió en los casos de Lehman Brothers y de Bear Sterns — ningún inversionista en bonos perdió dinero. Esto provocó reacciones negativas: ¿cómo podía ser que el fisco tuviese que desembolsar recursos antes que los tenedores de bonos para rescatar a un banco?

Un fenómeno que agudizó estas reacciones fue que aparentemente se presentó el conocido riesgo moral —en los meses previos a la crisis hubo quién invirtió en instituciones financieras a sabiendas de que enfrentaban serias dificultades—, con la expectativa de que dichas instituciones serían rescatadas por los gobiernos de sus respectivos países, obteniendo así elevados retornos con riesgos muy bajos.

En este contexto, los organismos encargados de homologar la regulación financiera a nivel global, como son el Comité de Basilea y el Consejo de Estabilidad Financiera del G20, acordaron nuevas reglas que tienen el objetivo de que los tenedores de bonos bancarios absorban pérdidas cuando un banco enfrente problemas de solvencia, minimizando así las posibilidades de que se tengan que utilizar recursos públicos. Es así que surgen los instrumentos contingentes convertibles (conocidos como CoCos) que son bonos que se convierten en acciones o pierden valor una vez que el capital de un banco cae por debajo de determinados umbrales, de tal suerte que los inversionistas en bonos corran la misma suerte que los accionistas en caso de un posible rescate o quiebra bancaria.

Estas medidas, me parece, ayudarán no sólo a minimizar el uso de recursos públicos en rescates bancarios, sino también a disminuir dicho riesgo moral, alineando incentivos para que los inversionistas de bonos ejerzan más disciplina sobre los bancos e implanten mejores mecanismos de medición de riesgo.

¿Cómo han sido los casos recientes de resoluciones bancarias? Después de la crisis, en Europa se creó el Consejo Único de Resolución de bancos, que entre otros objetivos tiene el de asegurarse que solamente se utilicen recursos públicos para resolver un banco como mecanismo de última instancia.

Este Consejo determinó que el Banco Popular de España era una institución no viable y se implementó un proceso de resolución en el que Santander adquirió el banco por la simbólica cantidad de un euro. Los accionistas y los tenedores de deuda con mayor grado de subordinación perdieron toda su inversión. El gobierno no tuvo que aportar ni un centavo.

En los mismos días se dio un proceso de resolución de dos bancos italianos que también dejaron de ser viables (Banca Popular de Vicenza y Banca Veneto); fue muy distinto. Estos bancos no fueron resueltos por el Consejo Único sino por las autoridades italianas. A diferencia del caso español, no todos los tenedores de bonos con mayor grado de subordinación enfrentaron pérdidas. Además, el fisco italiano si sufrirá pérdidas, que podrán ser mayores a 15 mil millones de euros.

¿Por qué se dieron casi al mismo tiempo dos esquemas distintos en el que en un caso el gobierno no tendrá que desembolsar recursos y en el otro sí? Una diferencia importante es que, en el caso de los bancos italianos, muchos inversionistas de deuda convertible eran clientes del público en general, es decir, no eran inversionistas institucionales sofisticados sino depositantes de los bancos a quienes se vendieron estos instrumentos sin que todos sus riesgos fuesen correctamente revelados

Por ello, y de forma entendible, las autoridades no quisieron que estos pequeños ahorradores sufrieran pérdidas.

Estos episodios ofrecen lecciones importantes. Como ocurre en México, se debe implementar una regulación de prácticas de venta que impida que instrumentos riesgosos como los bonos bancarios convertibles sean vendidos al público en general. Una buena práctica que debiese de ser adoptada a nivel global sería que estuviese prohibido vender estos instrumentos a pequeños inversionistas, que no tienen la información y la preparación para determinar su grado de riesgo, ni a otros bancos, para evitar que un problema en un determinado banco pueda crear contagio hacia otros bancos, creando así un problema sistémico.

*Economista Jefe de BBVA Bancomer

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