Opinión

¿Representar a quién?

Hay quienes afirman que las crisis desnudan a la democracia. En México, la indignación social ha permeado la consolidación de nuestra transformación de tal modo que volvemos a evidenciar la crisis de representación que ha acompañado a las democracias los últimos años.

Nuestra joven democracia adolece de calidad y el tiempo de los ciudadanos parece evidenciar el alejamiento de los representantes con la sociedad. No podemos negar que la democracia representativa se ha impuesto ante las amenazas de dictaduras, de fascismos y populismos, abriendo camino a sociedades más abiertas que demandan mejores condiciones de vida.

Las vías de la representatividad constituidas por los partidos políticos y los mercados no han logrado allanar el camino sin que la democracia directa pueda sustituir a la democracia representativa.

Los partidos políticos y los representantes que han emanado de sus filas son señalados por su falta de trasparencia, de contacto y de rendición de cuentas y el sentir ciudadano de que éstos sólo representan sus intereses ha profundizado el alejamiento.

México se encuentra en un proceso electoral complejo, el cual sólo podremos sortear con éxito con instituciones fuertes, ciudadanos participativos, verdaderos valores democráticos y un fuerte Estado de derecho. Es necesario no perder la congruencia entre lo que se oferta y lo que se otorga.

La crisis de representación es un asunto trasnacional, que se profundiza ante la falta de resultados de la economía.

La problemática económica hace más complejo el panorama, y demanda mayor participación ciudadana, mayores principios por parte de la clase dirigente pero también de la ciudadanía.

México debe emprender una cruzada en contra de la corrupción y de la impunidad que permita atenuar la crisis de representatividad.

Nuestros gobernantes deben tener claro que representan a la ciudadanía y deben efectivamente contar con los más altos valores porque nuestra sociedad es abierta, participativa, demandante, pero con valores cívicos y ciudadanos y eso mismo se espera de sus políticos: principios.

Twitter: @SamuelAguilarS