Opinión

Renta empresarial

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Distribución del ingreso en México en 2014, según datos de la ENIGH

Como le comentaba ayer, hay un dato extraño en la Encuesta de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH). El renglón denominado “renta empresarial” se desploma entre 2012 y 2014 hasta casi desaparecer. Mientras que en 2012 los hogares mexicanos obtenían 31 mil millones de pesos en este rubro, en 2014 apenas llegaban a dos mil. El otro renglón similar, la renta de inmuebles cae de 17 a 14 mil millones. Es también una baja, pero razonable.

En cambio, la caída en renta empresarial es extraordinaria. Aunque este renglón suele variar mucho en cada emisión de la ENIGH, en este caso se trata de algo excepcional. Para darle una idea, estos dos renglones de renta aportaban 5.o por ciento del ingreso total de los hogares en las encuestas de 2000 en adelante. De 2008 a 2012, rondan 4.0 por ciento. En 2014 ¡caen a 1.3 por ciento!

La caída no es sólo de ingresos. En 2012 casi 600 mil hogares obtenían ingresos por renta empresarial. En 2014 no llegan a 50 mil. Por deciles, el más pobre tenía 26 mil hogares que recibían renta empresarial en 2012, pero sólo 600 en 2014. El siguiente, pasa de seis mil a mil. El tercer decil, de 11 mil 500 a cero. Y así todos.

Aunque no dudo que algo así pudiera ocurrir, suena poco probable. ¿Usted ha visto desaparecer 90 por ciento de los comercios, tiendas, fábricas, a su alrededor? ¿O parece factible que ese 90 por ciento haya sido adquirido por extranjeros? No. Eso no ha ocurrido.

Note usted que la falla no es sólo en el grupo de los más ricos, en donde ya le decía que siempre se mide de manera inadecuada (en México y en todo el mundo). Aunque ahí también ocurre la caída de 90 por ciento, de 260 mil a 26 mil hogares con ingresos por renta empresarial. Absurdo.

No dudo que Inegi podrá explicarnos el origen de esta gran variación, y posiblemente también nos indique cómo hay que considerar los datos del resto de la ENIGH para evitar confusiones. Si de pronto desaparece 3.0 por ciento del ingreso de los hogares, que venía de esa renta, pues no parece tan extraño que haya una caída de 3.2 por ciento. Esta corrección, de hecho, reduciría la discrepancia con las otras mediciones: PIB, consumo, empleo, etcétera (así se confirma en el Módulo de Condiciones Socioeconómicas, que también publica Inegi junto con la ENIGH, por cierto).

Todo lo anterior, sin embargo, no tiene nada que ver con el objetivo fundamental de la ENIGH, que es ayudarnos a entender mejor la distribución del ingreso y del consumo de los hogares. Me imagino que el efecto del tema de la renta no será tan serio como para anular el resto del instrumento, que es nuestra única forma de acercarnos a este tema tan importante.

En este sentido, hay que recordar que somos uno de los países más desiguales del mundo, y estamos en el continente más desigual. Como ya lo comenté en El Fin de la Confusión, hay explicaciones históricas de ello: nos independizamos para mantener privilegios, y los privilegiados aprovecharon la época de oro del capitalismo del siglo XIX (y en varios lugares, incluyéndonos, del XX). Competimos con Brasil y Chile por ser los más desiguales del mundo (a veces con algún país africano también), y nos siguen de cerca países como Perú y Colombia. Aunque no necesariamente la desigualdad es un problema, por sí misma, en los niveles latinoamericanos, sí lo es. Y con el ingreso promedio que tenemos, peor.

Pero antes de hablar con más detalle de la desigualdad, creo que hay otro tema muy relevante que tiene que ver con la medición, y que me gustaría compartir con usted mañana.

Twitter: @macariomx

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