Opinión

Remedios para la cruda electoral

   
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Elecciones

Será cuestión de días, acaso de unas cuantas semanas. La ventana de oportunidad durará muy poco. Porque antes de que caigamos en cuenta estaremos de lleno en el siguiente ciclo electoral, en la nueva efervescencia, que será, ni más ni menos, la grande, la presidencial.

Así que tendremos unas cuantas semanas, con suerte algunos meses, para intentar, no sé con cuánto éxito, empujar una agenda que al mismo tiempo que nos haga avanzar en temas clave y urgentes, permita a la sociedad un necesario proceso de desintoxicación con respecto a las campañas, a los partidos, a la propaganda y –ojalá– a las diatribas.

La gran borrachera electoral verá sus últimos estertores en candidatos que anuncian que los tribunales reconocerán sus triunfos, en un desfile de malos perdedores que consumirán megas, horas y páginas en los medios para decirse víctimas de complots, en llamados a la concordia por parte de los ganadores que no van, sin embargo, acompañados del ejercicio de la política necesaria e indispensable para cicatrizar heridas.

A pesar de ello, la resaca para los partidos y los políticos en general ha comenzado. En el horizonte de 2017 están los nada despreciables procesos de Estado de México y Coahuila (además de Nayarit, de menor peso), pero toca a la sociedad hacer el intento de posicionar una agenda mínima antes de que todo se lo trague la grilla de 2018.

Porque el país no puede esperar (o quizá sí, pero a qué costo) a que los partidos tengan tiempo y voluntad para concretar el Sistema Nacional Anticorrupción, que ya lleva un retraso legal de más de una semana.

Toca a la ciudadanía organizada que impulsó esas leyes encontrar la manera de desengancharse de la llave en que los metió el dúo PRI-PVEM, que les aplicó una táctica típicamente priista: qué prefieres, tener un amplio porcentaje del sistema de leyes o 100 por ciento de nada.

Ojalá los activistas recuperen el impulso que mostraron luego del éxito que tuvieron al concebir desde la ciudadanía y la academia un sistema de avanzada, y ojalá que en esta breve tregua sin elecciones inminentes puedan posicionar que todo es todo, y que el resto de muy poco le va a saber a quienes les respaldaron en la famosa 3de3.

Otro tema que sería de urgente atención es el de las contingencias ambientales, que de saque hay que decir que no son un problema exclusivo del Valle de México, a pesar de toda la atención mediática que
una agenda noticiosa centralista ha impuesto en las últimas semanas.

Lo peor que podría suceder en esta materia es que una solución impuesta desde el gobierno federal para el Valle de México fuera no sólo torpe políticamente, sino de muy cortos alcances no únicamente para la capital y su periferia, sino para otras zonas urbanas que incluso tienen más graves problemas de calidad de aire que el exDF.

En la agenda de lo imperativo para estas semanas debería estar también la revisión –en serio– del modelo anticrimen. Es evidente que la criminalidad ha rebotado, pero más allá de eso, hay que ampliar la revisión para que incluya el debate sobre legalizaciones de mariguana con distintos usos, y de amapola medicinal. De la misma manera, en este capítulo debe retomarse, en serio, el compromiso (pendiente) de saldar en algo la deuda con las miles de familias que reclaman al
Estado el no haber buscado a sus seres queridos.

Pero si desde la ciudadanía no se logra ejercer una presión efectiva, lo que veremos es que los partidos preferirán seguir en las andadas antes que abstenerse.

Twitter: @SalCamarena

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