Opinión

Regreso a la oscuridad

 
1
 

 

Coordenadas: ¿Por qué afecta el Brexit al peso?

Cuando se publique esta colaboración se estará realizando el referéndum en Gran Bretaña sobre la permanencia o no de este país en la Unión Europea. Este evento, que aislado del resto del contexto mundial podría interpretarse como una reacción propia de los británicos, quienes históricamente se han mostrado reacios a ser considerados plenamente europeos, es parte de la reacción de aquellos que se han visto afectados de una u otra forma por los efectos de la globalización y que reaccionan por ello de una u otra forma.

La apertura de los mercados ha beneficiado a millones de personas en todo el planeta, pero también ha afectado a aquellos que durante décadas vivieron cómodamente amparados por el modelo proteccionista y por un Estado asistencial que les permitió el retiro temprano y el vivir de los impuestos cobrados a las generaciones venideras. El fin de la Guerra Fría y la incorporación a la Unión Europea de muchos de los países de la exórbita comunista, generó desequilibrios difíciles de resolver, pero a su vez impulsó fronteras abiertas y democracias garantes de paz y de resolución de conflictos.

A pesar de la crisis económica generada por la falta de controles fiscales en la Unión Europea, el éxito del modelo es innegable. Más para Gran Bretaña, que al no pertenecer a la zona del euro se libró de los efectos negativos del problema griego y de la deuda de países como España, Francia o Portugal. Para los ingleses, con una economía en crecimiento, el tema de la salida de la Unión Europea se reduce a la llamada “soberanía frente a Bruselas” y al problema de la migración. Y es que la avalancha de migrantes provenientes de los Estados fallidos del mundo árabe y musulmán se han convertido en una amenaza para la seguridad y el propio proceso de absorción de un continente que carece de instrumentos efectivos para garantizar el éxito de la inserción de estos refugiados en sus respectivos países.

La reacción ante este complejo escenario ha sido la vuelta al pasado oscurantista de la cerrazón, el nacionalismo extremo, el proteccionismo económico y finalmente la legitimación del monstruo racista que una y otra vez aparece desde los sótanos de las ciudades europeas. Este absurdo se presenta como la solución mágica ante el problema de qué hacer con los diferentes, y cómo resolver el difícil tema de la viabilidad económica de un continente de jóvenes que se niegan a mantener las pensiones de los viejos y que al mismo tiempo quieren disfrutar del Estado asistencial que les permitió a sus padres y abuelos trabajar poco, ganar bien y vivir cómodamente. Los números ya no dan para eso.

El discurso regresivo es hoy popular para aquellos que no conocieron la Guerra Fría, las dictaduras de España, Portugal y Grecia, los regímenes del estalinismo europeo, y las guerras nacionalistas de los Balcanes. Es el discurso simplista y demagógico de la ultraizquierda de Podemos en España o de Syriza en Grecia, el cual terminó haciendo lo mismo que los neoliberales una vez que llegó al poder. Es el mismo de la ultraderecha Le Pen en Francia, el UKIP en Gran Bretaña o los neonazis en Alemania.

La Europa unida, dicen, “es una quimera” y hay que regresar al viejo esquema de Estados cerrados y protegidos de los enemigos externos e internos en un preludio de lo que sería el inicio de nuevos tambores de guerra en la región. Su contraparte en Estados Unidos es sin duda Donald Trump, un demente que lleva al extremo estos planteamientos para la superpotencia mundial, por lo que su candidatura es por sí misma un peligro para la seguridad del planeta.

Frente a la apertura de mercados y la pluralidad de alternativas que representó la creación de la Unión Europea, hoy el peligro del retorno a la oscuridad es una posibilidad real.

Twitter: @ezshabot

También te puede interesar:
Morena vs. PRD
Los perdedores
Pensar en el 18