Opinión

Reformas, ¿por qué no impulsan el crecimiento?

En materia económica vivimos una situación que ha sido entre mala y mediocre.

Yo creo que hay tres elementos fundamentales para comprender por qué estas ilusiones iniciales no han funcionado.

Primero, las reformas han tenido un carácter más publicitario simbólico que efectivo. Las reformas son abundantes pero, ni separadas ni juntas, han formado una masa crítica que sea lo suficientemente fuerte para impulsar el crecimiento. Entre lo anunciado y lo realizado hay diferencias; se anunciaron reformas profundas y, salvo excepciones, se realizaron sólo reformetas. La reforma financiera dejó en lo sustancial la fuerza del oligopolio bancario, no cambió en el fondo su búsqueda de ganancias y siguen buscando más el cobro de servicios que por su trabajo de recibir depósitos y dar créditos, las tasas de interés internas activas, es decir, las que realmente paga el acreedor siguen siendo sustancialmente más altas que las que recibe el ahorrador y además, siguen siendo sustancialmente más elevadas en México que en el extranjero, sumado a que los créditos son totalmente insuficientes para impulsar el crecimiento del consumo.

Las reformas de fondo fueron las correspondientes a las comunicaciones y la energética.

El caso es que, la reforma en comunicaciones realizada en materia constitucional se contradice en mucho con la reforma contenida en la proposición de leyes secundarias, que se encuentran aún en discusión. La reforma energética implica un cambio de 180 grados, es profundamente negativa en materia nacional y no será suficiente en materia de impulsar el crecimiento económico global de la economía. Ya he explicado el porqué de este argumento en otros “Así-vamos…”. Aunque es posible que lleguen muchos capitales, éstos se ubicarán en sectores que generan poco empleo y que tienen muy baja capacidad de arrastre con el resto de la economía.

Segundo, como ya lo he señalado, el crecimiento económico es un proceso muy complejo que no solamente depende de algunas variables sino de un conjunto de interrelaciones económicas fundamentales que no han sido tomadas en cuenta por las reformas.

Tercero, en un trabajo de McKinsey Global Institute se señala que la economía mexicana no ha crecido por efecto de la naturaleza dual de nuestro país. El carácter de heterogeneidad estructural, y por ende del dualismo, es un hecho conocido desde hace más de 50 años, sobre todo por los trabajos analíticos de Celso Furtado. Sin embargo, el trabajo de McKinsey resulta interesante por la información que contiene. Algunas de sus partes centrales son:

1. Desde hace 30 años el ingreso nacional sólo crece a 0.6 por ciento per-cápita. Este crecimiento se ha reducido en los últimos años. La productividad promedio se ha reducido en alrededor de 8 por ciento desde 1981 al 2012.

2. Desde el punto de vista sectorial, la situación es diversa y contradictoria. La productividad de las empresas grandes y modernas, muchas integradas a la economía global, ha crecido en 5.8 por ciento anual desde 1999. En contradicción, las empresas tradicionales tuvieron una caída en su productividad de 6.5 por ciento anual en el mismo periodo. Intermedio entre estos dos sectores está otro de tipo medio, que ha tendido hacia el estancamiento con un crecimiento anual de sólo 1 por ciento.

3. En la formación de empleos la situación es contraria, ya que ha sido en el sector tradicional en donde se localiza el 48 por ciento del incremento del empleo desde 1999. El crecimiento del empleo en el sector de punta moderna ha sido muy pequeño e insuficiente. Tanto el sector tradicional como el sector intermedio pueden competir debido a que actúan sin pagar impuestos y con salarios reducidos.

En mi opinión, estos datos muestran claramente no sólo diferencias entre el México de punta moderno y productivo y el atrasado, sino que hay una fuerte ruptura entre los dos sectores, y el crecimiento del primero se hace con independencia de lo que sucede en el segundo. El caso no es si la productividad es la que impulsa el crecimiento o el crecimiento es el que genera el aumento en la productividad. Se trata de un sistema complejo en donde estos dos factores interactúan con otros elementos en los que hay fuertes realimentaciones e influencia mutua. Lo esencial a destacar es que, entre el sector de punta y el resto del país, no se forma un sistema sino un proceso de incomunicación.

Por eso las medidas de reformas, aunque insuficientes, van dirigidas casi exclusivamente al sector de punta y dejan de lado al sector atrasado y así, si el primero crece el otro tenderá hacia el estancamiento. Debido a esto tenemos que el crecimiento en los últimos años genera riqueza para unos cuantos (el sector de punta) y creciente pobreza para el resto del país.

Mientras estos procesos no se modifiquen, tendremos bajo crecimiento, mayor concentración del ingreso, bajos salarios y productividad mediocre.

*Profesor-Investigador UAM-I

Correo: asi_vamos@yahoo.com.mx