Opinión

Reforma fiscal, ¿una victoria para Trump?

 
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Trump

Comenzamos la semana con una importante novedad. El Senado de Estados Unidos (EU) logró aprobar una reforma fiscal que implica un aproximado de 14 billones de dólares en recortes a impuestos. Los cambios incluyeron una reducción de los impuestos a corporativos (de 35 a 20 por ciento), cambios en las reglas impositivas internacionales para empresas y una simplificación de la escala impositiva para las personas físicas. El acuerdo en el Senado llevaría a la reforma muy cerca de ser convertida en ley antes de que termine el año. No obstante, ¿lo anterior necesariamente implica una victoria para la actual administración de EU? Aquí mis reflexiones organizadas en tres puntos.

La victoria política. Es innegable que la actual administración de EU se encontraba urgida de victorias políticas. La reforma arriba descrita fue desde el principio una de las principales propuestas de campaña del ahora presidente electo y la resistencia de la bancada demócrata no fue débil. Así, aunque opacada por eventos recientes relacionados con el llamado Russiagate, la reforma impositiva constituye un avance en el planteamiento de gobierno de la presente administración.

La victoria económica. Recordemos que el principal objetivo de la reforma mencionada es impulsar el crecimiento económico vía la reducción de impuestos. El sentido común de principio nos sugeriría que los impuestos afectan las decisiones de los individuos en lo referente al ahorro, oferta de trabajo e inversión en capital humano y las decisiones de las empresas relacionadas con la producción, la creación de empleos, la inversión y la innovación. Así, aparentemente una reducción de impuestos parecería apuntar en la dirección correcta en lo referente a estimular la economía.

No obstante, la evidencia histórica en EU no es del todo clara. Algunos de los estudios más completos parecen confirmar que los cambios impositivos afectan al crecimiento económico en EU, aunque en magnitud modesta. En contrasentido, la misma evidencia histórica señala que los cambios impositivos, en este caso una reducción de impuestos, no suelen ser autofinanciables fiscalmente. Es decir, que la experiencia histórica no hace obvia la idea de que un recorte impositivo pueda terminar cubriendo los 'huecos fiscales' vía un asociado mayor crecimiento económico.

Así, la victoria económica no parece estar del todo garantizada y aún si lo fuera, la incorporación de consideraciones fiscales la hacen todavía menos obvia.

La victoria electoral. Sin duda, la victoria política enmarcada en una reducción de impuestos puede tener un peso significativo en las aspiraciones republicanas en las elecciones intermedias de este año. Lo anterior no es desdeñable frente a un contexto de extremadamente baja popularidad del gobierno actual.

No obstante lo anterior, tanto para las elecciones intermedias de 2018 como para las presidenciales de 2021, será importante el subrayar otra observación histórica relacionada con la capacidad que los recortes impositivos tienen de generar mayor crecimiento económico. La historia nos señala que los modestos efectos sobre el avance económico terminan por ser notorios, aunque en el largo plazo. Es decir, es muy probable que los beneficios se 'aniden' gradualmente en la tasa de crecimiento del PIB de EU pero que no alcancen a ser vistos durante la presente administración política. Esto dificultaría, o al menos limitaría, la capacidad de venta política-electoral de la reforma impositiva.

Sin duda, de resultar efectiva la reforma impositiva en EU en generar crecimiento económico, México podría estar expuesto favorablemente a tal empuje en actividad. No obstante, y al igual que en EU, no sólo las consideraciones económicas son relevantes, también lo son las fiscales. En este sentido, las autoridades en México tienen ya un importante reto en materia fiscal en respuesta a la reforma en EU.

Un gran reto en momentos en que se privilegia la contención de la dinámica de crecimiento de la deuda pública.

Twitter: @joelvirgen

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