Opinión

Reflexiones sobre el temblor

 
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SISMO

Estoy seguro de que todos los mexicanos hemos reflexionado mucho a raíz de los temblores del 7 y 19 de septiembre. Extranjeros en México, así como en su país, y mexicanos en el extranjero también, han reflexionado al respecto. En medio de beligerantes declaraciones del presidente de Estados Unidos (EU) sobre Corea del Norte e Irán en el marco de la Asamblea de la ONU, las elecciones en Alemania el pasado fin de semana, y el reciente anuncio del Banco de la Reserva Federal de EU (Fed) sobre la disminución de su balance, así como el inicio de la tercera ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) —entre muchos otros eventos geopolíticos y económicos relevantes—, los principales noticieros, periódicos y revistas ha nivel global asignaron un espacio importante para dar a conocer al mundo los acontecimientos recientes en México. En mi opinión, tanto las noticias como las reflexiones han girado en torno a tres temas:

(1) La espectacular respuesta de la gente ante la emergencia; (2) el posible impacto económico que pueden tener; y (3) los claroscuros del gobierno. Asimismo, se ha hablado y escrito mucho sobre la descripción de los temblores y por qué el nivel de destrucción. En este espacio elaboraré sobre los primeros tres asuntos solamente.

(1) Respuesta de la gente. No tengo duda de que este es el tema que más se ha destacado y que considero que así debe ser, dado lo que hemos observado. En medio de la gran tristeza de los familiares de las víctimas que fallecieron, así como de las personas que hoy todavía se encuentran lesionadas, y el enorme costo material que muchos están padeciendo, ha surgido esta gran cohesión social, sobre todo en la Ciudad de México.

Ha impresionado mucho la rápida respuesta de la población en general, volcándose a las calles para ayudar a rescatar a personas enterradas entre los escombros, sabiendo que sus propias vidas peligraban y que a pesar de adolecer del conocimiento técnico para hacerlo, entendían perfectamente que hay una relación inversa y muy rápida entre el tiempo de rescate y la probabilidad de encontrar a esas personas con vida.

Asimismo, personas en el extranjero que al instante preguntaron ¿cómo ayudo? y personas y empresarios que pusieron a disposición bienes y servicios sin costo para damnificados, desde despensas, comida, agua de beber y ropa, picos, palas, martillos, cascos y material para curación, hasta servicios funerarios y de revisión estructural de casas y edificios. La solidaridad de los mexicanos y en particular las de los ciudadanos de la CDMX, ha sido una fuente de aliento en estos momentos, así como de esperanza para el futuro de nuestro gran país.

(2) Posible impacto económico. Por un lado, quiero destacar que la destrucción per se no causa caída ni desaceleración del PIB. Al contrario, los esfuerzos de reconstrucción impulsan las tasas de crecimiento de una economía, al menos temporalmente. Sin embargo, los días en que la actividad económica se detiene son los que pueden tener un impacto negativo transitorio. En este sentido, al observar la rapidez con la que se han instrumentado los programas de continuidad y las compras masivas que se han llevado a cabo para apoyar tanto labores de rescate como a damnificados, considero que es altamente probable que esto puede sobrecompensar cualquier desaceleración que se haya observado en la actividad económica. Por su parte, considero que la inflación no se verá afectada debido principalmente a dos factores: (a) Las principales tiendas de abarrotes se han mostrado solidarias con respecto a los bienes que se han vendido en la emergencia; y (b) si bien pudiera haber una presión en los precios de los materiales de construcción en los próximos meses, cuando inicie la fase de reconstrucción, este rubro ya no está presente en el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) y ha habido poco traspaso del Índice Nacional de Precios al Productor al INPC. Por último, pero no menos importante, gracias al esfuerzo fiscal por contar con el Fideicomiso de Desastres Naturales (Fonden), así como a los bonos para catástrofes y el hecho de que un número mayor de bienes inmuebles cuenten con seguro, hacen que las finanzas públicas —en términos de déficit o deuda pública— no se vean afectadas.

(3) Claroscuros del gobierno. El gobierno, tanto a nivel federal como estatal y municipal, ha brillado en esta ocasión liderando los esfuerzos de rescate, así como en el rápido restablecimiento de la continuidad. Asimismo, considero que así va a ser hacia delante con los esfuerzos de reconstrucción, en donde, como comenté en el punto (2), no anticipo que se vean comprometidas las finanzas públicas. No obstante lo anterior, el derrumbe de edificios relativamente nuevos, así como de otros que aparentemente no deberían haber enfrentado esta suerte, deja ver temas de corrupción y de falta de seguimiento de la regulación en cuanto a los estándares de construcción, así como de temas más estructurales, como el de la planeación urbana sostenible tanto de la compleja CDMX como a nivel país.

Por otro lado, desafortunadamente han surgido rumores respecto del supuesto uso de la imagen de algunos candidatos, así como de algunos gobiernos para hacer 'caravana con sombrero ajeno' al entregar ayuda a los damnificados y rescatistas. Me cuesta mucho trabajo ver ese tipo de malicia en momentos de tanta emergencia y tanta tristeza. Espero que éstos queden en simples malentendidos, que se generan rápidamente debido a que el altísimo nivel de corrupción que hemos vivido nos hace sospechar de lo que sea.

Hemos visto un país que sufre, pero que lucha y que en momentos de emergencia 'saca la casta' de país valiente y solidario. México no sólo saldrá adelante de esta difícil situación, sino que saldrá fortalecido.

Twitter y Facebook: @G_Casillas

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