Opinión

Reflexiones críticas sobre el salario mínimo y otras ficciones

 
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Me queda bastante claro que se trata de un tema delicado y que se considera políticamente incorrecto opinar en contra de un aumento al salario mínimo. Una vez más, tomaré este riesgo porque debemos ser honestos y directos: como cualquier otro precio en la economía, el salario no se puede fijar por decreto.

Un salario mínimo demasiado elevado sólo generará ineficiencia, bajo crecimiento económico y/o inflación y desempleo. Es una cuestión de economía básica: las leyes de oferta y demanda no se pueden derogar, por más que los políticos populistas nos quieran convencer de lo contrario. Lo que hoy sucede en Venezuela es sólo una muestra de lo que puede ocurrir cuando un gobierno trata de ir en contra de las fuerzas elementales del mercado, con tal de ganar unos cuantos votos. Por cuestiones de espacio, he compartido en mi blog un ejemplo numérico simplificado para la industria del pan que pueden visitar en: www.ricardosalinas.com/blog

Como cualquier otro precio, el salario equilibra la oferta y la demanda de empleo, por lo que un salario distinto al equilibrio sólo creará desempleo o escasez de mano de obra. Los salarios no se pueden fijar por decreto. Para un político populista es muy fácil decir que el sueldo 'justo' debe ubicarse en 100, 300 o mil pesos, pero no podemos abolir las leyes de oferta y demanda.

Como nos recuerda Murray N. Rothbard, “en realidad, sólo hay una forma de pensar en el salario mínimo: es desempleo obligatorio. La ley dice: es ilegal para cualquier empresario el contratar a alguien por menos de X pesos por hora. Esto implica, simple y llanamente, que un número importante de contratos laborales, libres y voluntarios, serán arbitrariamente declarados ilegales y que por lo tanto, el desempleo aumentará. Consideremos que la Ley de Salarios Mínimos no ofrece fuentes de empleo, sólo las declara ilegales y el ‘empleo ilegal’ es el resultado inevitable”. Después de todo, si el salario mínimo es tan efectivo para acabar con la pobreza, ¿por qué dejarlo en 73 pesos?

¿Por qué no subirlo a 80, 170, 300, 400 o 10 mil pesos?

Si un empleado aspira a ganar más de 100 pesos por hora, tendrá que capacitarse, estudiar y obtener experiencia para elevar su capital humano. Si esta persona estudiara ciencias de la computación, un salario mínimo en 100 pesos le resultará irrelevante, porque probablemente el valor de su trabajo en el mercado será mucho mayor. Esto nos demuestra la importancia de la educación.

De manera análoga, la inversión en maquinaria e infraestructura hará que se produzcan más artículos por hora, que el empresario obtenga más valor por cada persona empleada al incrementar su productividad, y que el salario aumente de manera natural. Si el gobierno realmente busca una mayor prosperidad debe entonces crear las condiciones propicias para que el empresario invierta y para que la gente incremente su capital humano.

Entre las condiciones necesarias para que el empresario invierta encontramos: el imperio de la ley, que las leyes sean pocas y fáciles de cumplir, una mínima intervención del gobierno en la economía y derechos de propiedad claros y firmes. Es decir, que la regulación sea razonable y transparente y que el empresario no sienta la amenaza, aunque sea remota, de una expropiación de su planta productiva. Para que el empresario asuma 'riesgos no asegurables' requiere de un cierto optimismo que es necesario para enfrentar un entorno frágil.

Otra forma de verlo es que, mientras un trabajador va incrementando su capital humano, asciende por una imaginaria 'escalera de salarios'. Fijar un salario mínimo es equivalente a romper con un mazo los primeros peldaños en esta escalera de oportunidad; es algo totalmente injusto para aquellos con poco capital humano, que no pudieron terminar sus estudios básicos por cualquier razón, y que de haber existido estos peldaños tendrían la oportunidad de ascender gradualmente, a lo largo de su vida, por esta escalera imaginaria. Yo he visto cientos de estos casos de éxito en mis empresas.

Entonces, ¿quién gana y quién pierde? Establecer un salario mínimo demasiado elevado sólo generará desempleo, falta de oportunidades, ineficiencia, bajo crecimiento económico y muchas otras consecuencias indeseables, mientras que sólo una minoría de empleados (bien 'conectados') resultará beneficiada y las preferencias por algunos políticos irresponsables también subirán –de manera temporal.

Esta medida afectará principalmente a las personas en la base de la pirámide, aquellas con el menor 'capital humano', que serán los primeros en perder su empleo. Los empresarios sin acceso al crédito y al capital, los 'productores marginales', también serán seriamente afectados por esa medida que les obliga a contratar mano de obra a un sobreprecio.

Los economistas que proponen incrementar el salario mínimo desconocen los principios básicos de su profesión, por lo que son incapaces de ver las secuelas de este tipo de políticas públicas. Para diseñarlas debemos tomar en cuenta no sólo los efectos inmediatos, sino las consecuencias de segundo y tercer orden.

Lo que debemos fomentar para impulsar los ingresos de las familias de manera permanente es la inversión productiva, la educación y la creación de infraestructura. La política de un 'salario mínimo', como muchas otras que impulsan los políticos populistas, es sólo una simulación que afecta terriblemente y de por vida a la gente en la base de la pirámide. Al instrumentar políticas públicas, debemos entender bien la dinámica y el entorno económico y pensar que la 'solución' puede resultar peor que la supuesta enfermedad.

Twitter: @RicardoBSalinas

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