Opinión

REDFIN: autorización financiera que le da un aliento a Guerrero en medio de sus heridas abiertas

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Redfin. (www.amucss.org.mx)

Asociación Mexicana de Uniones de Crédito del Sector Social, A.C.

Hace unos días, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores autorizó a la Sociedad Financiera REDFIN en el Estado de Guerrero. Esto podría parecer un asunto de menor importancia dado que es un procedimiento administrativo y regulatorio. Entonces ¿cuáles son las razones por las que habría que dedicar una columna a REDFIN?

Los motivos son muchos. No solamente porque el pueblo de Guerrero, en estos momentos, atraviesa por una crisis de seguridad que ha frenado la vida económica y empresarial en la Entidad, además de la pérdida de credibilidad en las instituciones y las heridas abiertas por los 43 estudiantes de Ayotzinapa, cuya desaparición todavía no tiene una explicación satisfactoria para los padres y para buena parte de la sociedad mexicana.

En este aciago contexto, REDFIN ha remado contra la corriente para lograr su autorización. En principio, porque el área de operaciones de esta institución, que es la región Norte de Guerrero, lleva varios años viviendo altos índices de peligrosidad, destruyendo prácticamente la actividad económica de la región de manera que cualquier actividad económica se realiza con el riesgo de perder el patrimonio e inclusive la vida, sin garantía alguna de seguridad por parte del Estado. Para instituciones financieras como REDFIN, estas condiciones son fatales, ya que la operación de las microfinanzas se basa en la confianza y precisamente, en la seguridad.

A pesar de ello, la base social bajo la cual se construyó REDFIN, la convicción de los socios y casi una década de trabajo para edificar esta red, proveyeron el ánimo necesario para continuar con su operación y someterse a un estricto proceso de depuración administrativa, reducción de costos de operación, incremento de la eficiencia de procesos, profesionalización de su personal y mejora en la calidad de sus productos, de tal suerte que pudieron mantener a sus clientes e incluso incrementarlos; sanear sus finanzas y lograr el reconocimiento legal de ser una institución financiera confiable.

Para los guerrerenses y para el resto de los mexicanos, REDFIN es un ejemplo de perseverancia y de que la competitividad en instituciones de base comunitaria y social es posible, en un ambiente de mercado que, dicho sea de paso, es poco propicio para la microfinanza con enfoque y misión social, toda vez que son regiones con publicidad y mercadeo aplastante de bancos que han bajado a capas de la sociedad de menores ingresos para ofrecer microcrédito inmediato, con tasas de interés excesivas y pagos semanales asfixiantes, es decir, con prácticas que poco se encaminan a reducir la vulnerabilidad de sus clientes, sino que se convierten en meras fábricas de colocación de crédito, dejando a los pobres en la misma condición, pero además endeudados.

En cambio, instituciones como REDFIN, trabajan sobre una base de sensibilización, educación financiera y promoción del ahorro, del crédito responsable y del acceso a otros servicios como microseguros y medios de pago, que facilitan la vida de sus socios y les proveen herramientas para usar los servicios financieros a su favor.

Asimismo, REDFIN es importante porque trabaja en zonas indígenas y con mujeres, porque se acerca a sus socios para trabajar con crédito a la vivienda, promover grupos de ahorro y reconstruir el desmoronado capital social de la sociedad guerrerense.

Iniciativas como la de REDFIN deben ser difundidas para que sirvan de aliento, y más en un ambiente en el que se respira una suerte de pesimismo colectivo e incertidumbre, que van permeando poco a poco, en la confianza individual. Por ello, es importante rescatar que esta autorización, no fue un simple trámite normativo, sino un motivo de orgullo y esperanza para un dolido pueblo guerrerense y para un país al que le urgen motivaciones emanadas de la sociedad.

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