Opinión

Redes sociales y terrorismo

 
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La masacre en la discoteca Pulse de Orlando, Florida, el 12 de junio pasado, realizada por un joven de 29 años, Omar Mateen (OM); nacido en EUA, hijo de inmigrantes afganos, y su segunda esposa, hija de palestinos, sin vínculos aparentes con el grupo terrorista Estado Islámico (EI), empero, radicalizado en el Islam a través de las predicas de líderes musulmanes extremistas a través de las redes sociales, es una clara expresión de la creciente tendencia de utilizar a estas últimas como un medio efectivo para incubar terroristas que no viajen al Califato del EI para ser entrenados por milicias.

Abdelhak el Kayam (AK) de la oficina Central de Investigación Judicial de Marruecos, en una entrevista que concedió al diario El País de España en mayo pasado, confirmó este mecanismo de persuasión a jóvenes de su país para “engancharse” al terrorismo del EI. AK señala que los jóvenes que se radicalizan en la Red están automáticamente dispuestos a hacer la Yihad, la Guerra Santa, y no hace falta viajar a Siria para recibir entrenamiento paramilitar y volver a un país para realizar la Yihad. Ahora la instrucción del líder de operaciones del EI es “hacerla allí donde estés”; ello significa un cambio de perfil, de táctica y de estrategia de la organización, y es muy grave. No obstante, que OM prometió lealtad al EI, el presidente de EUA, Barak Obama, afirmó que no existen evidencias de que EI participó en la masacre de Orlando, en la que murieron 49 jóvenes y 50 resultaron heridos; el EI se apropió gratuitamente de la autoría del mismo, “está asumiendo un nuevo papel como productor del terror que sin necesariamente participar en los atentados, garantiza que las operaciones sean un éxito, captando el elenco adecuado, proporcionando un borrador al guión y la publicidad después del hecho”. Él está realizando ataques en objetivos con menor riesgos como discotecas y restaurantes en los que usa materiales legales y fáciles de conseguir; OM como ciudadano estadounidense, y que trabajaba como guardia de seguridad desde el 2007 y tenía dos permisos para portar armas que se vencen en el 2017 y por la laxitud de que existe en la venta de armas en EUA pudo adquirir el rifle de asalto HR-15 que le permitió matar a decenas de personas en minutos.

Cabe destacar que OM habló 4 veces con la policía por teléfono durante su asalto que duró tres horas; se expresó en árabe e inglés, presentándose como soldado islámico, amenazó con más ataques y con colocar explosivos a los rehenes y hacer explotar unas bombas que dijo que tenía en su coche; sin embargo, no se encontró explosivos en la discoteca, ni en su vehículo. Asimismo, expresó que la razón del ataque fue debido a los bombardeos estadounidenses contra el EI en Siria e Irak.

OM había sido investigado por el FBI en dos ocasiones; en el 2013 después de hacer comentarios agresivos sobre sus compañeros de trabajo y en el 2014 por que había sospechas de que estaba vinculado a un radical estadounidense que se había convertido en un terrorista suicida en Siria. El FBI determinó que OM no representaba una amenaza y le dio carpetazo a la investigación.

A pesar de que el padre de OM, Seddique Mateen (SM), señaló que desconocía las actividades terroristas de su hijo y pidió perdón a las víctimas del atentado, aparece en 1997 como presidente de la nueva sección de la American Muslam Aliance (AMA) en Fort Pierce Florida, misma que periódicamente lleva a cabo Conferencias del Islam Radical.

Así, es posible que SM haya influenciado a su hijo en sus conductas radicales. Las autoridades de EUA consideran que OM tenía un trastorno mental… ¿acaso no los tienen todos los terroristas?, que favoreció su proceso de radicalización; en este sentido, su primera esposa, de la que se divorció en el 2011, dijo que OM era un tipo violento e inestable y frecuentemente la golpeaba.

El presidente de EUA ha evitado utilizar el término “radical islam” en la masacre de Orlando y en otros atentados del EI, por que considera que hace el juego a los terroristas permitirles “identificarse con una religión”, así el objetivo es evitar la guerra contra el EI entre religiones y culturas, “de allí su retórica de que millones de musulmanes son patriotas, y que necesitamos a los musulmanes no radicales en todo el mundo como aliados contra la EI”. Si bien, no todos los musulmanes son terroristas, todos los atentados han sido realizados por musulmanes.

Desafortunadamente los atentados han favorecido de manera injusta la islamofobia que se registra en todo el mundo, particularmente en Europa, EUA y Canadá, donde residen millones de musulmanes.

Donald Trump, aprovechó el incidente de Orlando para reforzar los argumentos de su campaña presidencial de que se debe prohibir la entrada a todos los inmigrantes musulmanes a EUA, incluso levantó sospechas sobre Obama insinuando “que podría tener algún grado de complicidad en Orlando” e instó a que el presidente renuncie.

Por otra parte, resulta inexcusable la negativa del Senado de EUA a cuatro propuestas para controlar la venta de armas; el objetivo básico de las mismas es impedir que personas investigadas por terrorismo o por enfermedades mentales puedan comprar armas y también solicitar que los compradores de armas comprobaran sus antecedentes penales.

Orlando abre un nuevo capítulo en el terrorismo en EUA, en lugar de operativos de fundamentalistas entrenados en el exterior e introducidos a EUA, ahora enfrenta el medio de los lobos solitarios como OM.
 
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