Opinión

Recuperación de la industria, cuesta arriba

 
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La construcción de edificios es el negocio que más dejó dinero a Mateos, según vecinos. (Héctor Gutiérrez)

2015 fue un año de mediocre a malo para la industria. De acuerdo con la información más reciente del Inegi, en enero-noviembre la actividad industrial creció sólo 1.0 por ciento a tasa anual, mientras que en el mismo periodo del año anterior lo hizo en 2.5 por ciento. A nivel de subsectores, la mayor contracción –desde hace más de 20 meses— se registró en la minería, en particular en la extracción de petróleo y gas (-5.9 por ciento en los primeros once meses de 2015) y en los servicios relacionados (-19 por ciento). Sobran las explicaciones acerca del comportamiento de la producción nacional de crudo y gas, y su impacto en la fabricación de productos derivados de petróleo y carbón, que en ese lapso también registró una contracción (de 8.5 por ciento anual). Otras actividades industriales con un desempeño relativamente malo fueron las vinculadas con la generación de electricidad cuya tasa de crecimiento se redujo a la mitad (de 9.3 por ciento en 2014 a 4.4 por ciento en 2015). Así, el año pasado el sector energético no vio la suya en materia productiva, con todo y reforma.

En contraste, y después de un par de años de crisis profunda, en parte generada por la irresponsabilidad financiera de las empresas que la integran (o integraban) y en parte por las deficiencias de las políticas públicas vinculadas con el sector, la construcción registró un comportamiento favorable; en enero-noviembre de 2015 aumentó 2.9 por ciento a tasa anual, impulsada sobre todo por las actividades de edificación y los trabajos especializados.

En la producción manufacturera –que en conjunto se desaceleró de 3.7 por ciento a 2.8 por ciento entre 2014 y 2015– se presentó un fenómeno singular: se recuperaron subsectores “tradicionales” en los que los procesos productivos son de menor complejidad tecnológica, en tanto que aquéllos con procesos más sofisticados registraron un desempeño desfavorable en relación con años anteriores. Entre los primeros está la industria alimentaria, la textil y de prendas de vestir, la fabricación de cuero y subproductos, la industria de la madera, la de papel, y la fabricación de muebles. En este grupo también se ubicó la fabricación de productos a base de minerales no metálicos (cemento) que, aunque intensiva en capital, no involucra procesos tecnológicos complejos.

Entre los subsectores “sofisticados” con una evolución desfavorable con respecto a 2014 destacan la industria química, la del plástico y la de metálicas básicas que han sufrido los embates del entorno internacional para los commodities y, en particular, el papel de China en esos mercados; en el caso de la producción siderúrgica, ello significó entrar a una franca recesión en 2015 que previsiblemente se acentuará en este año. Del mismo modo, la fabricación de equipos de computación, comunicación y electrónica, de aparatos eléctricos y de equipo de transporte, aunque registraron tasas de crecimiento positivas el año pasado, éstas fueron sólo una fracción de las que habían presentado en años anteriores, como la industria automotriz con todo y sus niveles récord de unidades exportadas y vendidas en el mercado interno.

Para 2016 las tendencias negativas y/o recesivas en algunos subsectores industriales pueden acentuarse. Previsiblemente la caída de la producción petrolera continuará, en especial si Pemex revisa su portafolio y, como cualquier empresa racional, cierra pozos no rentables a los precios actuales. El incremento del tipo de cambio impactará en las utilidades de empresas con importaciones de insumos elevadas y/o exportaciones bajas, que además no puedan trasladarlo a precios, así como en las de aquéllas con deuda denominada en dólares. El aumento de las tasas de interés internas y externas afectará las utilidades por la vía de mayores costos financieros; y la volatilidad en los mercados bursátiles podría traducirse en un menor financiamiento no sólo por esa vía, sino también del de las instituciones bancarias ante una percepción de mayor riesgo. Todo ello anticipa un coctel en el que el crecimiento de la industria en 2016 estará cuesta arriba.

Twitter: @ruizfunes

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