Opinión

Recular en la reforma educativa pone en riesgo todas las reformas

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Reforma educativa

Es difícil decir algo que no se haya dicho ya sobre la brutal decisión de dar marcha atrás en la reforma educativa. Sin embargo, me es imposible no opinar. Empiezo por lo básico. El presidente Peña Nieto y su equipo no han tomado una medida de tal magnitud a la ligera. Saben que están devastando el potencial legado de esta presidencia, saben que le han abierto la puerta a la extorsión que vendrá de todo aquel que se opone no sólo a esta reforma, sino también a todas las otras. El precedente está sentado, este es un gobierno al que se le puede forzar a tomar decisiones que preferiría no tomar. Esa es la lección.

Están rebasados por las crisis. Hay erupciones de violencia crecientes y en más estados. Parecen no tener recursos para enfrentarlas. El Ejército está cansado, sienten ser la solución a todo y, por si fuera poco, para evitar un nuevo Tlatlaya los han sacado de zonas conflictivas en las que tuvieron éxito conteniendo guerrillas. El video en el que el CJNG amenaza con vengar a 42 sicarios abatidos le pone la piel de gallina a cualquiera, son un grupo impecablemente uniformado y armado.

Marcharon cientos de miles de manifestantes profesionales esta semana y la pasada en la ciudad de México. Quienes participan no saben siquiera el motivo de la marcha, pero manifiestan que recibieron 100 pesos por estar ahí. Cien veces cien mil es mucho dinero, claramente hay grupos que reaccionan como el tiburón que ya olió sangre.

Qué sabe el equipo de EPN que nosotros no sabemos y qué les lleva a darse un balazo en la sien, como lo describió Aguilar Camín. Esa es la pregunta clave. Pensar en que lo hacen por tontos o por mal intencionados sería inocente.

El gobierno priista se ha acorralado a sí mismo. Mucho del apoyo legislativo a las reformas se obtuvo a billetazos, pero eso mismo impide que los partidos de oposición, diputados y senadores reaccionen como deberían ante los escándalos de corrupción en el gobierno. La complicidad acorrala al propio PRI, pues construyó una casa de cristal en la que nadie puede arrojar una piedra. Por ello la sociedad se manifiesta harta del gobierno y de todos los partidos. La reacción anulista que promueve gente como Denise Dresser es, en mi opinión, miope. ¿De verdad ni siquiera los casi 400 candidatos que cumplieron con el “tres de tres” merecen votos?

Repito lo antes dicho. Sí, es difícil encontrar por quién votar. Pero, no hacerlo, fortalece a Antorcha Campesina, CNTE, SNTE y cualquier otro voto en venta al mejor postor. Sólo el voto libre ciudadano lo diluye, manifiéstese por quién se manifieste, pero tiene que hacerlo por alguien, abstenerse o anularlo es un “castigo” que no asusta a nadie, asume que el cínico tiene consciencia.

En la claudicación del gobierno ante la CNTE, entonces, hay sólo dos lecturas posibles. O les tienen miedo porque se saben rebasados, o temen que si sacan fuerza de flaqueza para una gran confrontación final, se quedan sin el apoyo clientelar al que tanto jugo le han sacado en las urnas y fuera de éstas. Perder ese apoyo los desnuda. En una u otra versión, el error es el mismo. Es pensar que ésta y las otras reformas se pueden imponer. Este gobierno ha sido un pésimo promotor de su proyecto de nación. Este gobierno prefirió comprar a convencer. Sufre la consecuencia de hablar de modernidad, buscándola por medios que de moderno nada tienen.

Quiero no dejar de decir lo más importante: la reforma educativa en cuestión es de vida o muerte para México. Por mucho, no era la reforma ideal, pero era un pequeño paso en la dirección correcta. Evaluar maestros no es una condición suficiente, pero sí es necesaria. Lo que la hace urgente es el perfil demográfico de nuestra población.

México está en pleno “bono demográfico”. Hay hoy más mexicanos en edad de trabajar que la suma de niños y ancianos que no lo están. Esta condición prevalece por un par de décadas, pero la población joven empieza a decrecer en el lustro 2025-2030, según el Centro Woodrow Wilson.

El riesgo de no aprovechar esta ventana de oportunidad para educar a nuestros jóvenes es que después tendremos que arrastrar por décadas el costo de mantener a una población creciente de viejos funcionalmente analfabetas. No hacer una profunda reforma educativa hoy condena a México, con certeza, al subdesarrollo permanente y quizás incluso creciente. Debilita a las instituciones e imposibilita una democracia eficaz. Países como Corea, que ya envejecieron, cosechan la competitividad que por décadas sembraron cuando construyeron un sistema educativo impecable que permitió educar a los viejos de hoy cuando eran niños.

Es mucho lo que está en juego.

Twitter: @jorgesuarezv

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