Opinión

Reacciones infantiles

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Enrique Peña Nieto

El presidente Peña Nieto es sumamente impopular. Antes de la liberación del precio de la gasolina, por ahí de 25 por ciento de los mexicanos lo respaldaba. Ahora esa proporción debe ser menor. Por lo mismo, este texto será inaceptable para más de 80 por ciento de los potenciales lectores. Ni modo.

Ayer, al anunciar cambios en el gabinete, el presidente decidió hablar (improvisar) acerca del precio de la gasolina. No es particularmente bueno para eso, de forma que resultó muy repetitivo (reiterativo, decía él), y no muy claro. Pero tiene razón: si no se liberaba el precio de la gasolina con urgencia, los problemas que enfrentaríamos serían mayores.

El martes decíamos que si se vende gasolina por debajo del costo (es decir, precio internacional, transporte, etcétera) eso implica un subsidio, que se convierte en déficit; es decir, en deuda, que ya tenemos en un nivel suficientemente alto. Es decir, el impuesto a la gasolina resuelve un problema en las finanzas del gobierno. Recaudará 258 mil millones de pesos. Muchos dicen que hay que dejar de dar dinero al INE y a los partidos, y correr a los diputados y senadores. Bueno sería quitarles siquiera la mitad, pero todo eso nos cuesta 30 mil millones. Faltarían 228 mil por cubrir. ¿A quién quieren quitárselo?

Por otra parte, como comentamos ayer, tenemos un déficit en cuenta corriente porque la balanza petrolera ya no da dólares, los quita. Mientras mayor sea el consumo de gasolina, mayor será el déficit en cuenta corriente, y se corre el riesgo de que para 2018 supere el nivel financiable: 5.o por ciento del PIB. Es decir, o reducimos el consumo de gasolina o arriesgamos crisis de fin de sexenio.

Luego vienen los que entienden los dos problemas, pero no quieren aceptar la solución, de forma que buscan un culpable, que no puede ser otro que Peña Nieto. En su administración nos hemos endeudado, dicen, y no se notan resultados. Es cierto, desde que tuvimos la Gran Recesión en 2008, al gobierno no le alcanza con lo que recauda y se ha endeudado cada año. El por qué no alcanza tiene que ver con un creciente gasto en los estados y municipios, que no rinden cuentas, y en donde el saqueo puede alcanzar niveles épicos, como es el caso de Javier Duarte en Veracruz (¿Cuándo lo agarran?). Si le quitamos a estados y municipios 14 por ciento de lo que reciben de la Federación, podemos quitar el IEPS de la gasolina. Pero recuerde que estados y municipios también han gastado más de lo que tienen, y por eso se han endeudado seriamente. Regresamos al tema de cambiar de impuestos. Podría ser el predial, por ejemplo, o la tenencia.

Así que Peña Nieto tiene razón, aunque abunden los enojados, y haya quien hace uso de ese enojo para promover la violencia, mediante bloqueos en carreteras y saqueos en gasolineras y comercios. Suena lógico, es el comportamiento normal de los adolescentes, incapaces de asumir responsabilidades. Ya lo decía Ikram Antaki: México es el pueblo que no quiere crecer.

Otra vez: ineficiencia, corrupción, clientelismo son resultado del viejo régimen, que logró convencer a millones de que el gobierno era todopoderoso, Pemex era productivo, y los mexicanos podían hacer berrinche cuando no se les diera suficiente, porque son pobres y débiles. Sí, como niños o adolescentes, ciertamente.

Profesor de la Escuela de Gobierno,Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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