La abdicación americana
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La abdicación americana

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La abdicación americana

29/12/2017
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Donald Trump
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Abdicar tiene dos significados en el diccionario: renunciar (un rey o un Papa) a su cargo honorífico y de autoridad, y cedérselo a otra persona, o bien abandonar creencias u opiniones.

Este es el verbo que utiliza Richard Haass, presidente de The Council on Foreign Relations, uno de los think tanks más importantes de Estados Unidos, y uno de lo más lúcidos pensadores de la política exterior de su país, para explicar la actuación de Donald Trump en el escenario internacional.

El argumento de Haass es que Trump está abandonando el liderazgo que Estados Unidos ha ejercido en el mundo durante los últimos 75 años. El presidente Trump no está cediendo el cargo a otro país, señala el autor, pues simplemente no hay nación que se apunte.

En una visión panorámica, Haass explica la carencia de competencia en el liderazgo de Washington. China tiene como objetivo mantener altas tasas de crecimiento económico, pues de otra manera se arriesga a un descontento popular. Además, sus intereses globales y regionales no tienen como objetivo construir una nueva arquitectura mundial para el beneficio de todos los países, sino más bien son reglas que intentan fortalecer la influencia y el poder económico de Beijing.

La Rusia de Vladimir Putin tiene demasiadas limitaciones económicas y el objetivo de su conducción internacional es retener el poder interno. India tiene dos debilidades estructurales –desarrollo económico para lo que será la mayor población del planeta y su rivalidad con su vecino Pakistán. Japón tiene una población envejecida y en declive que le impiden volver a verse con carácter imperial. La Unión Europea está obsesionada con resolver los problemas de su numerosa membresía y no tiene capacidad de defensa conjunta.

Haass presenta una causa exógena y dos endógenas para explicar la abdicación americana. La primera es el abandono de las alianzas e instituciones internacionales. Las segundas son la imposibilidad del Congreso de sustituir el liderazgo del Ejecutivo y la polarización social y política.

Precisa que Trump pasó por alto en su primera visita a Europa reiterar la adherencia de Washington al artículo quinto de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que señala que un ataque a uno de los aliados es un ataque a todos. Su discurso se centró en presionar a los aliados a que gasten más en defensa.

En relación al ordenamiento del mundo a través de instituciones, Haass critica vehementemente a Trump pues ha abandonado los principios y valores sobre los derechos humanos y las libertades económicas, saliéndose del Acuerdo de París de cambio climático y mostrando una gran negligencia hacia la proliferación de armas nucleares y el fortalecimiento de la cibereseguridad. Desde luego la salida del Tratado Transpacífico y los continuos ataques al TLCAN son señales de la renuncia a un liderazgo confiable.

El diseño constitucional de Estados Unidos dificulta que el Congreso asuma el liderazgo. El papel del Legislativo es más bien evitar los abusos y exageraciones del Ejecutivo. Y desde luego, la polarización social y política está a la base de la falta de consensos para resolver los grandes problemas nacionales.

Mi lectura es que el grado de abdicación estadounidense no depende únicamente de qué tanto tiempo permanezca Trump en el poder. Desde luego si se reelige en 2020 la debacle será formidable. Sin embargo, la resonancia del lema de campaña de Trump, 'América primero', para prácticamente la mitad de la población, evidencia que se ha roto el consenso sobre la primacía del liderazgo de Washington en el Globo. Incluso, lo que queda del liderazgo internacional de nuestro vecino está siendo carcomido desde adentro por el renacimiento del nacionalismo proteccionista.

En términos estratégicos, México tiene que tomar en cuenta que nuestro vecino ya no es el alguacil renuente (título de otro libro de Haass) que contiene los grandes conflictos globales. La paz americana, es decir el periodo sin grandes conflictos mundiales desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta los tiempos de Trump, es cosa del pasado. Con o sin Trump, Washington no está dispuesto a pagar el precio ni a ejercer el liderazgo para la continuidad del orden económico liberal.

El mundo que se aproxima es uno con manifestaciones de poder indiscretas, como la ocupación rusa de la península de Crimea, la construcción de bases chinas en el mar del sur, o la insistencia norcoreana en misiles nucleares de alcance transcontinental.

Elección significa renovación. Veamos quién de los candidatos presidenciales en México presenta una visión más allá de la renegociación del TLCAN y toma en cuenta en su propuesta de política exterior la renuncia del vecino del norte a ser el líder global en lo que resta del siglo XXI.

Twitter: @RafaelFdeC

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Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.