México, toros y futbol
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México, toros y futbol

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México, toros y futbol

19/06/2018

El domingo 17, la Selección mexicana hizo historia dentro de su trayectoria en los Mundiales de futbol. Ya lo sabemos todos, le ganaron (o le ganamos) a la Selección alemana, actual campeona del mundo. La victoria nos llenó de alegría, fue un gran regalo del Día del Padre y el orgullo patriota estuvo a flor de piel.

Siempre he defendido que la emoción que se puede sentir en una plaza de toros no tiene equivalente, es única y de una intensidad asfixiante, pues bien, el futbol como lo desplegó el Tri, sobre todo en el primer tiempo, no se queda lejos de esa intensidad emocional, a veces rayando en la euforia.

México ha sido un país taurino y futbolero, esto es innegable pese a la corriente “modernista” (retrógrada, diría yo) de intentar desvanecer nuestras tradiciones y nuestro sentir como pueblo y sociedad. Perder identidad como sociedad es grave, es humillante. En el futbol, por ejemplo, hace algunos años se tuvo la pésima idea de cambiar las porras por barras y adoptar el estilo argentino de animar a los equipos, lo que se me hace denigrante y ridículo.

Tenemos un humor negro único, nos reímos de nosotros mismos y somos creativos en esto de forma magistral, para muestra los cientos de memes que surgen de inmediato, ganemos, empatemos o perdamos.

El Tri nos hizo sentir a México una vez más, inyectó orgullo y credibilidad en nuestras capacidades deportivas, intelectuales y como sociedad. Nadie, pero nadie les dábamos la mínima oportunidad ante Alemania. También hay que decir que no habían mostrado nada; la sorpresa fue mayúscula. Hoy todos sentimos que podemos, queremos que México sea un país mejor y que no pierda ni un ápice de su esencia.

Para mí la mayor lección del domingo es no dejar de creer en México. Esto hay que aplicarlo en absolutamente todos los ámbitos. Como sociedad nos han ido disminuyendo poco a poco. Los políticos en su mayoría nos causan vergüenza; escándalo tras escándalo, saqueo tras saqueo y mentira tras mentira. Así como despertó el Tri, debemos despertar como nación, entendiendo que gane quien gane, los que hacemos la diferencia somos todos y cada uno de nosotros, y el primer paso es el 1 de julio. No hay nada escrito, las encuestas son únicamente eso, cada mexicano tiene el futuro de este país en sus manos.

La Selección no sólo demostró que se puede, demostró que se debe. Debemos creer en México, en nosotros. Los taurinos debemos de inmediato aplicarlo a nuestro entorno, que hoy nos necesita más activos y unidos que nunca.

Más de una vez en mi vida he tenido el privilegio de estar sentado, por ejemplo, en la plaza de toros de Madrid, en San Isidro, viendo una tercia de toreros en las que no hay ninguna figura, pensando que en México existen toreros mucho, pero mucho mejores que los actuantes, sólo que no creemos en ellos, les exigimos ir a demostrar a Europa su valía para aquí avalarlos. ¡Qué vergüenza! Y lo peor, hay casos en los que toreros mexicanos van, triunfan en Europa, y al regresar a nuestro país muchos les dan la espalda. ¿Dónde carajos está el orgullo nacional? Y con esto no quiero decir que debemos caer en un patrioterismo, me refiero a que debemos sentir a México, trabajar por México y estar orgullosos de lo que somos, sin complejos, al contrario.

Viene una temporada de novilladas donde podremos disfrutar de muy buenos novilleros nacionales y las mejores ganaderías; vayamos a verlos, apoyémosles y alimentemos nuestra fiesta de orgullo y pasión.

Gracias al Tri por el toque de atención. Despertemos, México, cada quien en lo suyo, estemos orgullosos de lo que somos, de nuestras tradiciones y de nuestra capacidad.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.