Opinión

¿Quiénes creen que hay unicornios en el Popocatépetl?

 
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2018

A ustedes les advierto que esta probablemente será una de las columnas más pesimistas que leerán este inicio de año. Si buscan equinos con un cuerno en los volcanes, o tienden a palpitaciones o dolores de cabeza cuando leen o escuchan malas noticias, les sugiero que se brinquen este espacio y busquen refugio en la página de gadgets.

Todo indica que 2018 sí será catastrófico. Les comenté en este espacio hace una semana que aunque 2017 no fue tan tan terrible como anticipábamos (a pesar de Trump, NAFTA sobrevivió; el muro no se financió; el peso se recuperó; la economía creció; algunos exgobernadores son investigados; el país sobrevivió a uno de los terremotos más poderosos de la historia). Pero lo que hay que tener claro es que los desastres que no sucedieron en 2017 tienen altas probabilidades de que se manifiesten en 2018. O sea que nos espera un año desastroso.

Como analista en el área de seguridad, les sugiero algunos de los grandes temas que estaremos siguiendo en este espacio por el impacto que podrían tener en la seguridad nacional de México, y otros temas que impactarán la seguridad mundial y, por ende, afectaría al país.

CREDIBILIDAD DEL PROCESO Y LOS RESULTADOS DE LAS ELECCIONES
En cualquier democracia la credibilidad del gobernante es cuestión de seguridad nacional, especialmente cuando hay crisis nacional.

La persona que sea electa presidente(a) definirá la calidad de vida e integridad física de millones de mexicanos. Así de simple. El reto de 2018 es enorme porque no sólo será la elección más grande en la historia del país, ya que el primero de julio se elegirán tres mil 416 cargos, que incluye 500 diputados, 128 senadores, ocho gobernadores, jefe de Gobierno de la Ciudad de México y, claro, el siguiente presidente.

El problema para 2018 es que, si observamos recientes procesos en otras democracias, el electorado vota no por los candidatos que mejor representan sus intereses, sino en reacción al enojo o frustración. Adicionalmente, si los candidatos no tienen la capacidad de convencer al electorado que representan el cambio del statu quo, hay posibilidades de que el voto se divida entre tres candidatos. Además del debilitamiento y golpeteo a las autoridades electorales y su capacidad de controlar y castigar actos ilegales durante el proceso electoral, hay posibilidades de interferencia de hackers, operadores políticos y gobiernos extranjeros que podrían definir las elecciones, especialmente si los resultados están cerrados

VIOLENCIA E INSEGURIDAD 
La falta de credibilidad, que impactará seguramente al presidente electo en 2018, se verá complicada por los índices de violencia que seguramente llegarán a niveles históricos, en parte por la debilidad institucional, intimidación y corrupción. Pero los procesos electorales son catalizadores de la violencia del crimen organizado y los movimientos sociales, quienes buscarán defender sus intereses asegurando que ganen o pierdan los candidatos que puedan afectarlos.

ODIOS TRUMPIANOS
El presidente Donald Trump tendrá que cumplir con algunas de las retóricas antimexicanas que prometió durante la campaña. Tal vez pueda argumentar que inició la construcción del muro, pero tendrá que explicar cómo lo pagará México. Seguramente ordenará que se deporten más indocumentados, incrementando el sufrimiento de los connacionales, pero esto no será suficiente. Lo que más impacto electoral le daría a Trump en las elecciones intermedias de noviembre de 2018 sería la salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Colegas han argumentado que la reforma fiscal, recientemente aprobada por el Congreso, le daría la cobertura política para justificar el incumpliendo de otras promesas electorales. Creo que lo contrario ocurrirá. Argumentará los exorbitantes beneficios fiscales para empresas estadounidenses como justificación del impacto que tendrá en las industrias que exportan a México. Espero que me equivoque. Pero no podemos subestimar las ilógicas reacciones de Trump y los odios reflejados por sus seguidores.

Obviamente hay otros eventos que podrían impactar la seguridad nacional de México en 2018. Hay que considerar la posibilidad de otro desastre natural (o propiciado) de gran magnitud que afecte el país; o el impacto en la economía mundial de una guerra entre Estados Unidos y Corea del Norte; o la posibilidad de que se desate una peligrosa pandemia. Pero por ahora las posibilidades en un año son que esté gobernando un nuevo presidente, cuestionado por el proceso electoral, con poca credibilidad para enfrentar una economía debilitada y un país enfrascado en la violencia.

Deseándoles que en 2018 encuentren su unicornio en el Popocatépetl y que los analistas pesimistas (realistas) nos equivoquemos en nuestros pronósticos.

Opine usted: www.anamariasalazar.com

Twitter: @Amsalazar

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