Opinión

¿Quién salió y quién no salió a votar?

 
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ME. ¿Quién salió y quién no salió a votar?

Todo indica, tras los recuentos, que la tasa de participación en las elecciones federales del domingo fue de 46 por ciento aproximadamente, un poco por debajo de la originalmente estimada. Sin embargo, esa cifra rebasa al 41 por ciento de 2003 y al 44.6 por ciento de 2009.

Pero las diferencias son enormes entre los estados.

El campeón de participación ciudadana fue Yucatán, donde votó 66.6 por ciento de la lista nominal de electores, y eso que no tenían elección para gobernador, sino sólo diputados locales y alcaldes.

Y a la cola está el estado de Chihuahua, donde acudió apenas 32.4 por ciento de los electores.

Las elecciones concurrentes contaron sin duda para que la participación fuera mayor. El promedio aritmético de participación ciudadana en los nueve estados que cambiaron de gobernador fue de 55.6 por ciento, casi diez puntos por arriba de la media nacional.

Entre estas nueve entidades, fue Campeche la que tuvo mayor participación, con 60.7 por ciento; le siguió Colima, con 59.6 por ciento y en tercer lugar estuvo Nuevo León con 58.6 por ciento.

En el otro extremo, además de Chihuahua, hubo otras cinco entidades con participación ciudadana inferior a 40 por ciento. De menor a mayor participación, se trata de Oaxaca, Aguascalientes, Sinaloa, Quintana Roo y Tlaxcala.

Entre las entidades con los padrones de electores más grandes, la que menor participación ciudadana tuvo fue el Distrito Federal, que se quedó en 44 por ciento, ligeramente por debajo de la media nacional.

Y fue Jalisco la que mayor participación tuvo, con 52.6 por ciento de participación de sus poco más de 5.5 millones de electores.

Hay preguntas que deben responderse todavía: ¿por qué elecciones de alcaldes y diputados locales en Yucatán propiciaron la mayor participación ciudadana de todo el país? O ¿por qué fue tan baja la participación en Chihuahua? ¿Indiferencia o temor?

Por lo pronto, volvimos a constatar que nuestro país es todo un mosaico.

Tiempos
Para aquellos acelerados que querían que el presidente Peña propusiera desde ya a Agustín Carstens como gobernador del Banco de México para un nuevo periodo, conviene recordar cuándo han sido las tres nominaciones más recientes.

El segundo gobernador del Banco Central autónomo, tras Miguel Mancera, fue Guillermo Ortiz. El 15 de diciembre de 1997, lo propuso Ernesto Zedillo, a 15 días de que Mancera terminara su periodo. Ortiz era entonces secretario de Hacienda.

Vicente Fox fue el único que se adelantó y el 13 de junio de 2003, en una reunión con Ortiz y funcionarios del Tesoro norteamericano, le dijo a Ortiz que pensaba proponerlo para un segundo mandato. Ortiz lo hizo público ese mismo día.

La nominación de Agustín Carstens por el entonces presidente Calderón ocurrió el 9 de diciembre de 2009, a 22 días de que Ortiz terminara su mandato. Carstens entonces era secretario de Hacienda.

Que Peña se tome su tiempo para decidir si nomina a Carstens para un segundo mandato es algo usual y como los mercados lo interpretaron ayer, con las condiciones actuales, es el candidato más fuerte, pero no hay una condición de incertidumbre que obligue a adelantar su posible nominación en seis meses.

Twitter: @E_Q_

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