Opinión

¿Quién le va a echar porras a Holanda?

Los detractores de la reforma energética seguramente estuvieron ayer echándole porras a Croacia, con el objetivo de que el “pueblo de México” ya no siga distraído con el Mundial y le ponga atención a las cosas trascendentes como el dizque intento privatizador de Pemex.

Pero por lo visto, acabaron echándole la sal al equipo balcánico y el resultado fue que sigue la fiesta para México, al menos esta semana.

Y, con un poco de suerte, hasta el ansiado quinto partido se puede lograr si el domingo los muchachos del ‘Piojo’, salen inspirados.

A ver si ahora no hay algún político amargado, de esos a los que les gusta pichar y cachar, todo junto, que diga que todo es una gran conspiración de la FIFA, en alianza con el FMI y la FMF, para que continúe sigilosamente el dizque proceso de privatización de la riqueza petrolera.

El futbol puede ser simplemente un juego, organizado por una federación internacional cuya honestidad ha sido cuestionada… pero se trata del juego más popular del mundo y desde luego de México.

¿Vio usted la película “Invictus”? Está basada en el libro del periodista inglés, John Carlin, “Playing the enemy”, sobre cómo Mandela logró convertir al equipo sudafricano de rugby en un factor de unidad nacional.

Obviamente estamos muy lejos de la situación de Sudáfrica entonces y no tenemos a un Mandela, pero es un caso de cómo un deporte popular puede cambiar el clima social imperante.

Ni la economía va a crecer más rápido por un buen desempeño de la Selección Mexicana ni seguramente tampoco los políticos van a dejar sus mezquindades.

Pero si resulta que los muchachos del ‘Piojo’ le ganan el domingo a Holanda, al que algunos perfilan como uno de los más serios prospectos a ganar la Copa Mundial, entonces no dude usted que el clima social pueda cambiar y con él también los políticos.

Imagine, por otro lado, que Brasil no resulta campeón del mundo y sufre una derrota vergonzosa. Dilma tendría los días contados en la presidencia.

Cosa diferente sería quizá si hay un gran triunfo brasileño. En ese caso, no dude que hasta se perdonen pecadillos derivados de la corrupción y desorganización del campeonato.

El futbol es un deporte que atrae a las masas, que propicia cambios de ánimo entre millones de personas.

Más allá de que a los políticos les guste o no, saben que tienen que ponerse en sintonía con los potenciales votantes, que en su mayoría son aficionados.

Si todo acaba el domingo, los amargos festejarán el regreso a la realidad, y otra vez a contemplar el lamentable torneo de una clase política que este año nos ha mostrado nuevamente su pequeñez.

Si se da el milagro y México consigue finalmente el quinto partido, puede ser más que un éxito deportivo para el país.

Por lo pronto, esperemos que los futbolistas mantengan los pies sobre la tierra y sean conscientes de la oportunidad que se abre… no como algunos políticos.

Para hacer realidad las cosas, primero hay que soñarlas. ¿Por qué no aspirar a que se convierta en realidad el sueño de ser un país exitoso empezando con el Mundial de Futbol?


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