Opinión

¿Quién le echa porras al presidente?

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Normalistas. (Alejandro Meléndez)

El caso de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa no explica por qué la Casa Blanca pidió a su Congreso que se redujera la partida presupuestal para la Iniciativa Mérida a la mitad para ubicarse en 80 millones de dólares, tras haber alcanzado 149 millones de dólares durante 2014. Tampoco tiene que ver con recientes cuestionamientos, ni falta de credibilidad del gobierno de México ante las acusaciones de “conflictos de interés” del presidente Peña Nieto y su familia, y otros miembros del gabinete. Tampoco tiene que ver con el proceso de legalización de la mariguana ni con el hecho de que se haya reducido el consumo de cocaína y de metanfetaminas en la Unión Americana, ya que la nueva preocupación de los funcionarios estadounidenses es el aumento en 65 por ciento de heroína proveniente de México, según el embajador William Brownsfield en una conferencia de prensa, quien además recordó que ya van 2.3 mil millones de dólares presupuestados para México desde 2007.

Se redujo porque la realidad de la relación bilateral ha cambiado y también la percepción de que debe evaluarse si los fondos invertidos en los programas como Iniciativa Mérida y Plan Colombia están dando resultados.

Recordábamos en una conferencia de esta semana en Harvard/Radcliffe sobre lecciones aprendidas en la lucha antidroga en los últimos 40 años, que los objetivos originales de todos estos programas desde la óptica del gobierno de Estados Unidos eran reducir o mitigar el consumo mediante la disminución de la cantidad de drogas ilícitas disponibles para los consumidores e incrementando el costo para los consumidores. A pesar de los miles de millones de dólares gastados por Estados Unidos y los países productores en programas de interdicción, erradicación, reemplazo de cultivos, fortalecimiento de policías y militares mediante programas de capacitación y recursos, y programas de prevención, los objetivos de debilitar las organizaciones criminales tuvieron algunos casos exitosos, pero de ninguna manera justifican la terrible violencia y muerte que fueron sometidos países como México. Aunque todavía no existe una explicación consensuada y exacta del por qué de la dramática reducción de cocaína en Estados Unidos. lo que sí sabemos es que la mayoría, si no es que todos los programas de prevención del consumo de drogas ilícitas no funcionan.

¿Podemos concluir que el apoyo antidroga de Estados Unidos es un fracaso? Depende. En aquellos países donde el apoyo permitió el desarrollo y fortalecimiento de instituciones democráticas, incluyendo los que administran la justicia, la respuesta es no. En el caso de Colombia, después de décadas de apoyo estadounidense –incluyendo el Plan Colombia con un fuerte énfasis en el fortalecimiento de las fuerzas armadas y policías– ese país ha mejorado considerablemente en su capacidad de enfrentar organizaciones altamente violentas. También fue importante, claro, una política de sometimiento y de negociación que en México sería impensable.

En el caso de México, el apoyo de Estados Unidos y otros países, a pesar de los miles de millones invertidos, no se ha traducido en la institucionalidad de la procuración de justicia. Sólo hay que ver el número reducido de delincuentes, muchos de ellos con claros vínculos a actividades ilícitas, que fueron condenados. Las instituciones que imparten justicia no tienen la capacidad de detener, enjuiciar y condenar a individuos cuya violencia sería un reto para cualquier democracia en el mundo. Y tal vez la apuesta de Estados Unidos y otros países que dan apoyo, es en el fortalecimiento de las instituciones, pero ese trabajo es responsabilidad del gobierno, de la clase política y de la sociedad mexicana. Y esto tardará décadas para que se vea su efecto.

Pero a corto plazo la ayuda -aun recortada- del gobierno de Estados Unidos continúa aportando lo que más le urge al gobierno de México en este momento: apoyo político público y efusivo del gobierno de Estados Unidos. Los comentarios del embajador Brownsfield, el funcionario con mayor rango de responsabilidad en el apoyo antidroga del Departamento de Estado, fueron positivos sobre los esfuerzos del gobierno de México en su combate en contra del crimen organizado, a pesar de reconocer que la violencia en el país ha incrementado. En el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa recalcó que todo lo que ha leído, todo lo que ha visto, señalan que el gobierno de México ha tomado “medidas hasta heroicas para resolver este caso”.  Este funcionario tiene una percepción diferente a la que se tiene en México de la capacidad del gobierno. Por lo menos alguien le está echando porras al presidente.

Twitter: @Amsalazar

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