Opinión

¿Quién ganó entre los universitarios?

 
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Boletas electorales (Tomada del Facebook de Arturo Sánchez Gutiérrez)

Si una condición para poder votar hubiera sido no tener estudios que fueran más allá de la primaria, el PRI hubiera arrasado, ya que 49 por ciento de los que no tienen ni primaria y 42 por ciento de los que sólo tienen ese nivel votaron por el tricolor.

En contraste, si la condición para poder votar fuera tener estudios universitarios, el PAN habría sido la fuerza política vencedora en el país, con 27 por ciento de intención de voto, contra 24 por ciento del PRI y porcentajes menores de las otras fuerzas. El PRD habría obtenido en este grupo 10 por ciento, Morena 9.0 por ciento y el Verde 6.0 por ciento.

Los datos planteados derivan de la encuesta de salida de EL FINANCIERO-Parametría.

El mejor resultado de cada partido, de los cinco mayores, por nivel de escolaridad, resulta interesante (quitando el pequeño segmento de los que no tienen estudios). El PRI logró su mejor votación, de 42 por ciento, entre los que sólo tienen primaria. El PAN consiguió más éxito, 27 por ciento, entre los que tienen estudios universitarios. En el caso del PRD, el porcentaje de 15 por ciento obtenido entre los que cursaron hasta secundaria, es su mejor resultado. Pasa lo mismo con Morena, pero con 11 por ciento y en el caso del Verde logró 10 por ciento de votos entre los que cursaron hasta preparatoria.

Veamos qué ocurrió por segmentos de edad. Si la edad mínima para votar hubiera sido de 56 años, el PRI hubiera ganado fácil, con un 40 por ciento de los votos, dejando en un distante segundo lugar al PAN, con 24 por ciento.

Pero al revés, si la votación hubiera sido solamente entre los que tienen de 18 a 25 años, aunque el PRI habría ganado también, lo habría hecho apenitas, con 21 por ciento, frente a un 20 por ciento del PAN. Y cerca de ellos, con 14 por ciento de los votos, hubieran quedado Morena y el PRD.

De acuerdo con los datos de la encuesta referida, 24 por ciento de los votantes que acudió el domingo a las urnas tiene estudios que no rebasan primaria (si es que los tiene) y 42 por ciento no tiene estudios que rebasen secundaria.

Los datos de la encuesta de EL FINANCIERO-Parametría reflejan una tendencia muy interesante: se ha perdido fidelidad a los partidos.

En 2003, casi la mitad de los votantes, 47 por ciento, votaba siempre por el mismo partido. Doce años después ese porcentaje bajó a 31 por ciento.

Los que deciden su voto tras conocer a los candidatos y durante las campañas, pasaron de un porcentaje de 39 por ciento en 2003 a otro de 51 por ciento en estas elecciones.

Es decir, los votos duros se van adelgazando y lo determinante es la selección de los candidatos y las campañas que hacen.

Y no hay que perder de vista que 15 por ciento de los electores tomó su decisión prácticamente cuando estaba frente a la urna.

Esa es una lección que no deben perder de vista los partidos.

Twitter: @E_Q_

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