Opinión

¿Quién detendrá a los autos mexicanos?

 
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Especial Volkswagen

Durante febrero se produjeron en México 10 mil 102 autos cada día. Esta cifra es la mayor de la historia para un mes de febrero.

De 2007 a la fecha el crecimiento fue de 62.6 por ciento, es decir 9.0 por ciento al año. Un ritmo que sólo tienen países como China.

Si esa velocidad se mantuviera, para 2020 México estaría produciendo 15 mil 543 unidades cada día, lo que implica una suma anual de 5.6 millones de vehículos. El año pasado fueron 3.2 millones.

No hay duda de que México se va a convertir en una potencia mundial en la producción de automóviles.

Ayer mismo se confirmó la inversión de mil millones de dólares adicionales que hará Volkswagen en Puebla.

Ya tenemos entidades que van a ser potencias automotrices por sí mismas. Desde luego Puebla, que será sede de VW y Audi. Pero también Guanajuato, Nuevo León, Aguascalientes, Coahuila, Sonora, San Luis Potosí, Chihuahua, México, Jalisco y Baja California.

Además de otras entidades como Querétaro, en las que se van a asentar empresas de autopartes.

Fuera de China, Estados Unidos y Japón, México podría estar peleando al final de esta década con Alemania el cuarto lugar en producción de autos a nivel mundial.

Lo interesante de estos tiempos es que, además de este empuje en la producción y las exportaciones, finalmente los autos mexicanos van que vuelan en el mercado interno.

Las ventas internas de febrero tuvieron un crecimiento de 22 por ciento respecto al mismo mes del año pasado.

El volumen, que ascendió a 96 mil 558 autos vendidos rompe el récord histórico que se mantenía desde 2005, cuando en febrero de ese año se vendieron 89 mil 444 autos. En los siguientes nueve años no se había alcanzado esa marca, hasta ahora.

Este empuje proviene principalmente de las ventas a crédito realizadas por las mismas financieras de las armadoras, que han desplazado al crédito bancario, el cual en enero (la última cifra disponible) cayó 2.7 por ciento real respecto al mismo mes del año previo.

Si hubiera un ejemplo de un sector exitoso en México, sin duda es el del automóvil.

Este sector no se desarrolló por el libre albedrío de las fuerzas del mercado. Hubo una política industrial moderna que lo incentivó, una intensa competencia entre entidades federativas, un aprendizaje y desarrollo de habilidades en México. Sólo así se tiene un sector de clase mundial, como ya lo es el del automóvil en México.

La lección es muy clara.

Ningún otro sector de la economía mexicana va a despegar por generación espontánea.

México tiene un enorme potencial en el sector energético. Si se hacen las cosas bien, México finalmente –porque no lo ha sido, pese a nuestras creencias- podría convertirse en una potencia energética, como ya lo es hoy en el automóvil.

Pero no por la producción de crudo, sino por áreas como la petroquímica o la generación eléctrica.

Ojalá aprendamos de lo poco que se ha hecho muy bien en México.

Twitter: @E_Q_

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