Opinión

Querétaro: callar locutores y ciudadanos

La semana pasada circularon en las redes sociales unos audios donde el secretario de gobierno de Querétaro, Jorge López Portillo Tostado, ordena al coordinador de comunicación social de esa entidad “romperle la madre” a un conductor de radio que abrió micrófonos a los radioescuchas. El pecado del locutor es que los queretanos que entraban al aire se quejaban de la inseguridad.

“El tema es rojo”, se escandaliza López Portillo al referirse al programa de radio. El funcionario también considera inadmisible que el conductor insinúe que en esa materia, la inseguridad, tiene algo que ver el gobernador José Calzada. (¡?)

Luego de la instrucción de su jefe, Abel Magaña, como se llama el coordinador de comunicación social, telefonea a la estación donde se estaban quejando de la inseguridad y transmite la molestia del secretario de Gobierno. Cuando Magaña reporta a López Portillo que ya habló a la radiodifusora, le da los datos del programa que provocó su ira. La emisión se llama El guardián de la noche, explica Magaña quien agrega que el conductor es “gay”. El secretario de Gobierno contesta: “Pinche putarraco”. Aquí los audios:http://www.animalpolitico.com/2014/11/el-secretario-de-gobierno-de-queretaro-reconoce-que-ordeno-romperle-la-madre-locutor/

Días después, y en medio de cierto escándalo por sus intolerantes declaraciones, el secretario de Gobierno reconoce que es su voz la que se escucha en las llamadas interceptadas, y ofrece esta disculpa: “Lamento haber hecho esta expresión incorrecta, en este sentido, el gobierno del estado, en particular el secretario de Gobierno, yo me declaro absolutamente respetuoso de los medios de comunicación”.

La anterior no es una anécdota más sobre los abusos del poder sobre los medios. No. Es un ejemplo claro y contundente de la perniciosa conducta de gobiernos locales en contra de la prensa, en contra por tanto de los ciudadanos. Es, además, un botón de muestra de cómo gobierna José Calzada a Querétaro.

No estamos tampoco ante un exabrupto de un burócrata. El secretario López Portillo ha quedado como lo que es, un funcionario capaz de conductas autoritarias. Le enoja que los ciudadanos se expresen, le enfurece que un medio se abra a la expresión de los gobernados. Bienvenidos a Querétaro 2014.

Quizá López Portillo teme que entre otros mexicanos se pierda la ilusión de que la entidad de José Calzada es un santuario en un país aquejado por serios problemas de violencia.

El sueño de López Portillo parece ser que los medios callen sobre la inseguridad, que solo hablen de las inversiones, o del turismo, o no sé de qué. Lástima que la realidad no esté del lado del secretario de Gobierno. Porque más allá de haber sido noticia como domicilio de capos (ahí vivía Héctor Beltrán Leyva, El H, detenido en San Miguel Allende, y ahí fue abatido Kike Plancarte), algo está pasando en Querétaro. Algo como lo que retrató hace días el medio queretano Códice Informativo: “Querétaro ha quedado fuera de los 10 estados con menores tasas de delitos por cada 100 mil habitantes en 2013, según la ENVIPE 2014; pero este año hemos pasado de los 1,055 delitos por cada 100 mil habitantes hasta el periodo de septiembre del 2013 a 1,330 por cada 100 mil habitantes en el mismo periodo, esto supera al Estado de México que registra 1,099 delitos, Michoacán con 651 o Guanajuato con 1,234 delitos; Hidalgo reportó 865; Puebla 913; Chihuahua con 1,221 y Nuevo León con 603 delitos por cada 100 mil habitantes respecto a los datos de proyección poblacional de la Comisión Nacional de Población (Conapo) y lo reportado por cada entidad al SESNSP.”

http://codiceinformativo.com/2014/11/queretaro-y-el-maximo-historico-de-delitos-el-tema-si-es-rojo/

Las declaraciones de López Portillo no son una cosa para ser tomada a la ligera. Son parte de una tendencia nacional de los gobiernos locales de apretar a los periodistas.

Hace tres semanas, al recibir el prestigiado premio Maria Moors Cabot de la Universidad de Columbia, Tracy Wilkilson, jefa del buró de Los Angeles Times en México, equiparó las amenazas de los cárteles criminales contra la prensa con aquellas que sobre los comunicadores ejercen los gobiernos locales. Iguala, dijo entre otras cosas la galardonada en Nueva York, muestra la colusión de criminales y autoridades. “No es la historia que el gobierno de México quiere que ustedes escuchen. El gobierno ha tenido gran éxito en su intento de que la conversación sobre México esté enfocada en las reformas energéticas y educativas, en el progreso económico y la posible prosperidad.

Y aunque esas son materias importantes y críticas, no deberían opacar los también fundamentales temas de la seguridad. La seguridad es literalmente una materia de vida o muerte para muchos periodistas en México y a lo largo de Latinoamérica. Estamos familiarizados con los peligros que representan las organizaciones criminales y los cárteles de la droga, pero quizá más perversas sean las amenazas que hacen los gobiernos locales. En muchas partes de México los gobernadores de los estados son esencialmente nuevos caciques, gobernando el estado como feudos personales. Periódicos, estaciones de radio y de televisión, y otros medios, dependen enormemente de la publicidad oficial de esos gobiernos para su supervivencia comercial.

Los gobernadores pueden dictar el tipo de cobertura que desean tener, y es la que obtienen. Los gobernantes saben dónde viven los periodistas y a qué escuela van sus hijos. Y tristemente, en muchos casos, los dueños y directivos de esos medios son cómplices y no apoyan a sus propios periodistas”.

Dos semanas antes de conocerse los audios queretanos, Wilkinson estaba describiendo a Jorge López Portillo Tostado, y por ende a José Calzada.

Qué paradoja. El secretario de gobierno que pretendió callar a un locutor para que no se hablara de la inseguridad ha logrado poner a Querétaro en el mapa de los gobiernos represores, de esos sobre los que alerta Tracy.

¿A cuántos otros periodistas ha mandado romperles la madre, señor López Portillo? ¿Sigue órdenes de su jefe el gobernador Calzada cuando manda callar a los ciudadanos y a los medios? Parece que es hora de hablar de Querétaro.