Opinión

Quedarán Madero y Navarrete

Conozco desde hace años a Gustavo Madero y a Carlos Navarrete. Me parecen políticos profesionales que están en lo suyo. No pongo las manos al fuego por ninguno de ellos. No los conozco tanto.

Pero creo que el país va a ganar si ellos quedan en las presidencias del PAN y del PRD.

Veamos el caso del PAN.

El competidor de Madero es Ernesto Cordero. También lo conozco y me parece una persona honesta y que sabe lo que hace.

Para desgracia de Ernesto –o quizás lo fue por elección personal- quedó como el representante del gobierno de Calderón, que ha sido cada vez más cuestionado y al que le han brotado en las últimas semanas todos los escándalos imaginables.

Ernesto fue a la contienda interna del PAN con el estigma de ser el candidato de Calderón. Y creo que justamente.

Ernesto es mucho más que un monigote del expresidente, pero la imagen va a ser difícil quitarla. Y la actitud del hoy senador con licencia, es más beligerante contra el gobierno de lo que debiera, si nos atenemos a sus creencias y principios. Es su cálculo.

Madero es un político hábil y pragmático. Es el mejor presidente del PAN que pudiera querer el gobierno actual… pero también el que pudieran querer muchos panistas. Creo que esa conjunción va a hacer que gane.

En el PRD, Carlos Navarrete, guanajuatense, admirador e intérprete de José Alfredo, es el candidato natural de los “Chuchos”, con todos sus méritos.

También es un político pragmático y que sabe del oficio. Y haría una presidencia del PRD ad hoc para los tiempos. Va a ganar.

Cuauhtémoc Cárdenas va a recular porque los “Chuchos” no lo van a apoyar, entre otras cosas, porque Cárdenas piensa que el “centro” no existe. O se es de derecha o de izquierda, es lo que el ingeniero supone. Así que una corriente que quiera atraer al centro-izquierda, como pretenden los “Chuchos”, a su juicio está sin brújula.

Así que Navarrete va a llegar a la presidencia del partido, por lo que seguramente algunos grupos se va a ir con AMLO cuando Morena ya tenga registro.

Este cuadro de divisiones en la oposición es fiesta para el PRI.

Pero creo que el país pierde.

Si tuviéramos una izquierda sólida y consistente y un PAN cohesionado, creo que el efecto de “check and balances” que requiere cualquier democracia moderna, sería mucho más fácil y productivo.

Pero no lo va a haber. Tendremos partidos divididos, lidiando con sus demonios y conflictos.

En ese contexto, el reto es que el presidente Peña y los integrantes de su círculo cercano, sean extraordinariamente sensibles a las críticas. No para sobrerreaccionar como a veces lo hacen, pero sí para ponderarlas o asimilarlas en lugar de ignorarlas.

El avance del país dependerá de que quienes hoy tienen los hilos del poder político y alta influencia en el poder económico, sean hábiles e inteligentes para entender lo que la realidad va a traer con todos los cambios, y que seguramente va a ser diferente a lo que ellos quisieran.

Lo he dicho una y otra vez en este espacio, creo que el gobierno lleva el rumbo correcto, pero va a estar sujeto a presiones sociales y partidistas para obtener resultados inmediatos.

Si las ignora, aun con el costo que sea, el país podrá celebrar.

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