Opinión

Quedan 821 días
del sexenio

 
1
 

 

Quedan 821 días del sexenio.

En los últimos días he recibido mensajes y comentarios en redes sociales que dicen que es una pérdida de tiempo el intento del gobierno de Enrique Peña de cambiar su estilo de comunicar y su narrativa.

¿No hay remedio? ¿Tendrá que resignarse el presidente a que su nombre se asocie con la ‘casa blanca’ y con el plagio de la tesis?

Con todo el respeto que el presidente Peña merece, creo que lo que está en juego no es sólo su imagen o su prestigio sino la del jefe del Ejecutivo y del país.

Gane quien gane la elección de 2018, el próximo presidente de la República tendrá mayores oportunidades de hacer bien su trabajo si el actual primer mandatario logra reconstruir su imagen, y arriba al gobierno a ocupar una institución presidencial que no esté en crisis.

Como le hemos comentado en este espacio, la innovación que se hará en la presentación del Informe es una decisión arriesgada y audaz que muestra la disposición del presidente de ir más allá, de 'pensar fuera de la caja'.

Mi percepción es que el presidente –y creo que al menos algunos de sus colaboradores– sabe que tienen que hacer algo diferente a lo que hasta ahora se ha hecho si quiere, al menos, mantener la posibilidad de que el PRI y sus aliados permanezcan en el poder más allá de 2018.

Si se repite lo ya realizado y fracasado, no existirá siquiera esa posibilidad.

La modificación del estilo de la comunicación y la narrativa podrá tener un futuro si después del 1 de septiembre hay otras historias que contar y no sólo las que se han usado para promoción.

Ya no pueden ser solamente las de la gente a la que le va mejor.

Se tratará, en unos días, de las nuevas respuestas que de hecho, poco a poco, el gobierno ha ido dando, pero que tienen que generalizarse y no ser sólo unos casos.

Se puso al frente del PRI a un joven cuyo emblema es ir en contra de la corrupción. Ahora tiene que pasarse a los hechos, pese a pataleos y resistencias.

Se frenó el intento de blindarse legalmente a gobernadores cuestionados. Esto no puede quedar en un formalismo legal.

Se separó de su cargo a un comisionado de la PFP que, al menos, tiene la responsabilidad política de operativos que ha cuestionado la Comisión de Derechos Humanos. Se tiene que ir más allá.

Al presidente Peña le quedan ¡821 días de gobierno!, es decir más de una tercera parte de su gestión.

Hay un lapso enorme para cambiar la historia.

Pero, todo depende. Si se hace lo mismo que en los últimos años se ha hecho, en los siguientes meses probablemente no veamos ningún cambio significativo y la caída en la aprobación de la gestión presidencial paralice las decisiones.

Si se asume la necesidad de cambio, de la misma manera que se asumió en lo referente al Informe, al menos cabe la posibilidad de que el ambiente político cambie.

Ello implica asumir riesgos y abandonar los parámetros de lo confortable.

Ser menos tolerante con los colaboradores y realmente elegir a quienes funcionen para un propósito superior, independientemente de la sensación de lealtad personal.

Si el presidente no acepta asumir ese cambio de perspectiva, entonces sí, quizá no vaya a quedar otra opción que la resignación y el dolor.

Twitter: @E_Q_

También te puede interesar:
El significado de las coberturas petroleras
Cuarto Informe, ¿primer golpe de timón?
El peliagudo asunto de la deuda

>