Opinión

Quebrantar la ley 

  
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Protesta ante el gasolinazo en Nuevo León. (Cuartoscuro)

Los saqueos de esta semana dejaron ver una vez más la facilidad con la que algunos mexicanos evaden al Estado de derecho. No es para sorprenderse, si consideramos que México es el país de América Latina donde la población está más presta a justificar conductas fuera de la ley.

El estudio Latinobarómetro 2016, realizado a poco más de 20 mil entrevistados en 18 países de América Latina, revela que 65 por ciento de los consultados en la región cree que “la gente debe obedecer las leyes sin excepción”. Este indicador de apego al Estado de derecho deja ver que de cada tres latinoamericanos, dos creen que las leyes deben seguirse bajo cualquier circunstancia.

En contraste, un tercio de los latinoamericanos cree que “hay ocasiones excepcionales en las que la gente puede seguir su conciencia, aunque eso signifique quebrar la ley”. Se trata de una proporción muy importante de entrevistados que opina que la ley es ajustable a la conciencia.

En el caso de México, el balance de opiniones es distinto. En nuestro país 56 por ciento de los entrevistados dijo que las leyes se deben obedecer sin excepción, mientras que 40 por ciento afirmó que se puede quebrar la ley si así lo dicta la conciencia.

Esta proporción de potencial desapego a la ley es la más alta en América Latina, apenas por encima de lo que se registra en Colombia y Venezuela, con 39 y 38 por ciento, respectivamente. En países como Guatemala y República Dominicana, la opinión de que la conciencia puede imperar sobre la ley representa la mitad que en México, con 21 y 20 por ciento.

Además de mostrar a los mexicanos como los menos apegados a la ley en toda la región latinoamericana, la encuesta también revela que las nuevas generaciones de mexicanos son las que más justifican la posibilidad de conductas ilegales.

Según la encuesta en México, quienes opinan que se puede seguir la conciencia por encima de las leyes representan 44 por ciento entre los entrevistados de edad 16 a 36 años, los llamados millenials, mientras que es de 36 por ciento entre los mayores de 36 años. Entre los de 16 a 25 años de edad el desapego a la legalidad alcanza 46 por ciento.

Datos para reflexionarse, no solamente por los saqueos recientes, sino por las implicaciones que tienen para el desarrollo democrático e institucional del país. Cuatro de cada diez mexicanos creen que está bien quebrantar la ley si la conciencia así lo dispone.

Buena parte de la opinión pública estaría dispuesta a justificar los actos que quebrantan el Estado de derecho, ya sean espontáneos u orquestados. El llamado gasolinazo suena como a una de esas ocasiones a las que se refiere la pregunta del Latinobarómetro, estudio que nos dice que hasta cuatro de cada diez mexicanos podrían justificar el vandalismo disfrazado de descontento.

LA ERA TRUMP
Faltan quince días para que Donald Trump tome posesión como presidente de Estados Unidos. No obstante, la era Trump inició desde que el magnate ascendió en las encuestas cuando disputaba la candidatura del Partido Republicano, redefiniendo el lenguaje de la política nacional norteamericana y de buena parte del mundo.

Su retórica ha comenzado a permear en las opciones de derecha radical en otros países. Sus amarres como presidente electo ya definen buena parte de su agenda de gobierno, como lo muestra la reversa que metió Ford en su ruta a San Luis Potosí. Sus políticas se verán con plenitud a partir del 20 de enero.

Del lado del gobierno mexicano, el canciller Videgaray lanzó una señal interesante en su toma de protesta: “no soy diplomático”. Esa es la frase que importa más para la relación bilateral, no la de “vengo a aprender” que tanto se le criticó.

Twitter: @almorenoal

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