Opinión

¡Que viene el lobo!

 
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¡Que viene el lobo!

En diversos ámbitos del sector empresarial he escuchado en los últimos días el comentario de que cuando el gobierno dice que va a recortar el gasto en realidad no lo hace.

Y la alusión usual refiere a lo que ocurrió en 2015. Le cuento esa historia:

El 30 de enero de 2015 Hacienda anunció que se aplicaría un ajuste al gasto de 124 mil 300 millones de pesos, de los cuales, 62 mil millones corresponderían a Pemex y 10 mil millones a la CFE.

Al término del año, cuando Hacienda presentó su informe, resultó que el gasto programable efectuado no sólo no bajó respecto a lo programado, sino que estuvo 190 mil 880 millones de pesos por arriba de lo previsto.

En el caso de Pemex, en lugar de un recorte de 62 mil millones sólo hubo uno de 38 mil 790 millones de pesos. En el caso de CFE, se erogó una cantidad de 12 mil 698 millones menos por debajo de lo presupuestado, por lo que se cumplió lo previsto, y hubo un recorte de dos mil 698 millones de pesos adicionales.

En el total, Hacienda ha explicado en varias ocasiones que la razón por la que no se reflejó en el global el recorte es porque hubo un ingreso de 242 mil 468 millones de pesos por arriba de lo previsto, que hizo innecesario el recorte anunciado.

La explicación no ha prosperado y lo que quedó fue la imagen de que al final de cuentas la promesa no se cumplió.

La historia ha sido muy diferente en 2016, pero como la fábula del lobo, ya nadie cree que viene.

El 17 de febrero de este año, Hacienda volvió a anunciar que se recortaría adicionalmente el gasto público este año por 132 mil 300 millones de pesos, de los que 100 mil millones corresponderían a Pemex.

Al primer trimestre, el recorte ya fue de 66 mil 203 millones de pesos en el gasto programable. Es decir que se recortó en un trimestre la mitad de todo lo que acordó recortar en el año entero.

Y en el caso de Pemex, el ajuste fue de 43 mil 344 millones de pesos, lo que implica que en sólo tres meses se ajustó 43 por ciento de lo que se habría de recortar en el año entero.

Ahora ya no fue motivo de compensar y gastar más que los ingresos del sector público en el primer trimestre hayan sido 56 mil 954 millones de pesos superiores a los previstos.

Hacienda no sólo ha recortado lo ofrecido sino hasta más. Por eso resulta curioso que la imagen prevaleciente sea de que no han cumplido.

Tenemos otra vez el mismo problema referido una y otra vez en este espacio: hay estereotipos del comportamiento de los funcionarios públicos –en muchos casos bien ganados– que hacen que ya ni siquiera se contrastan las imágenes y los dichos con la realidad.

El reporte puntual de las cifras y las acciones parece no hacer mella en esas percepciones que ya tienen juicios consumados antes de ver los hechos.

Y lo peor del caso es que el sector público ni siquiera percibe el problema y en todo caso atribuye el juicio incorrecto a quien lo hace y punto. “No están informados”, refieren.

Las percepciones y estereotipos no cambian solos. Hay que trabajar, y duro.

Y no se percibe que el gobierno en su conjunto lo esté haciendo. Parece haber resignación: “Si nos consideran los malos de la película, peor para ellos”.

Twitter: @E_Q_

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