Opinión

¿Qué ve el gobierno
en el Plan de Slim?

Era un miércoles 19 de diciembre de 1990. Los periodistas fuimos citados en el Palacio Nacional. Se iba a revelar el ganador de la subasta de Teléfonos de México.

Pedro Aspe y Jacques Rogozinski revelaron entonces que el consorcio ganador era el encabezado por el grupo de Carlos Slim.

El grupo estaba integrado por: Southwestern Bell (luego convertido en AT&T), 10 por ciento; France Telecom, 5 por ciento; y el grupo de inversionistas mexicanos, encabezado por Slim, 10.38 por ciento.

La oferta ganadora fue de 8 mil 615.7 millones de dólares, por el 25.38 por ciento de la empresa, lo que daba el control.

Desde entonces, lo que hoy es AT&T fue socio de Telmex.

Por 23 años y medio la firma norteamericana se mantuvo en esa condición, hasta el pasado 27 de junio en el que Slim adquirió 8.27 por ciento del capital social de la empresa, incluido el 23.81 por ciento de las acciones de control que tenía en sus manos AT&T. El pago de Slim fue por 5 mil 565 millones de dólares.

La decisión fue tomada por AT&T presuntamente con objeto de no ser socio y competidor de Slim al mismo tiempo, ya que tras la adquisición de DirecTV por AT&T, el grupo controlaría Sky y por tanto competiría con Slim en televisión restringida pues Claro, filial de América Móvil, es competidor directo de Sky en América Latina.

Ahora, de acuerdo a lo investigado por EL FINANCIERO, AT&T se perfila como el más viable comprador de lo que determine vender Slim para tratar de salir de la preponderancia.

En esta posible venta hay un curioso ingrediente: los personajes. De acuerdo con el blog Historias de NegoCEOs, que publica en EL FINANCIERO el periodista Mario Maldonado, el CEO de AT&T, Randall Stephenson, fue discípulo de Slim. El hoy número uno de la telefónica norteamericana, fue un joven representante de Southwestern Bell en México y aprendió directamente de Slim. Luego, lideró la transacción para adquirir AT&T, lo que le catapultó a la presidencia y dirección general del grupo.

Stephenson se apuntaría como el comprador de su maestro, a quien ya vendió su parte hace un par de semanas.

Entre los conocedores de esta industria se empiezan a preguntar cuánto tiempo tardó el diseño de toda esta operación. Lo que es un hecho es que no es algo que pudo haberse preparado en alguna tarde del mes de junio, sino que implicó semanas o meses.

Los anteriores hechos forman el telón de fondo de dos declaraciones de funcionarios públicos. Una hecha hace un par de días por parte de Humberto Castillejos, Consejero Jurídico de la Presidencia, en el sentido de que no se permitirían simulaciones en este proceso de venta de activos.

Ayer, el subsecretario de Comunicaciones, Ignacio Peralta, volvió sobre lo mismo: “lo que sí dice con mucha claridad (la ley), es que no puede ser parte del grupo, no puede haber simulación en esto, la ley garantiza que se evite una simulación en ese sentido”.

Tal vez sea pura causalidad, pero ¿será acaso que el gobierno está viendo la posibilidad de que el gran anuncio de Slim sea pura simulación?

Digo, es una mera pregunta.

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