Opinión

¿Qué tan preocupante es la situación en China?

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Banco China

La semana pasada el Banco Central de China (PBoC por sus siglas en inglés) decidió modificar la forma en cómo se estima el nivel de tipo de cambio fix, que al igual que en muchos países, sirve como referencia para una gran cantidad de operaciones comerciales y financieras. A partir del martes pasado (11 de agosto), el PBoC calcula el tipo de cambio fix del yuan chino (o renminbi) con respecto del dólar de Estados Unidos, con el nivel de cierre de mercado del día hábil inmediato anterior. Con esto, la autoridad monetaria de dicho país del lejano oriente dejó atrás un mecanismo de determinación de tipo de cambio fix obscuro, en el que el PBoC fijaba el nivel que consideraba “adecuado” y ahora el fix se determinará mediante un mecanismo de mercado. Cabe señalar que el fix diario es un nivel de tipo de cambio clave, debido a que el PBoC interviene en el mercado cambiario para que no se aprecie o deprecie más de 3.0 por ciento con respecto del nivel fix (hasta hace poco la banda era de +/-2.0 por ciento).

Si bien fue interesante la acción del PBoC, lo que más sorprendió fue la reacción del mercado después del anuncio. El día del anuncio (martes 11 de agosto) el índice S&P 500 de la bolsa de Nueva York registró una caída cercana al uno por ciento, las bolsas europeas perdieron más de dos por ciento, el precio del petróleo tipo WTI (West Texas Intermediate) bajó 2.0 por ciento, el peso se depreció cerca de uno por ciento frente al dólar y se detonó la subasta diaria de 200 millones de dólares con precio mínimo. ¿Cómo es posible que un cambio aparentemente tan pequeño haya traído consigo tanta volatilidad a los mercados financieros internacionales? Intentaré dar respuesta a esta pregunta desde dos vertientes: (1) el objetivo del PBoC y (2) la fuerte reacción de los mercados.

(1) El objetivo del PBoC. De acuerdo al comunicado que publicó la autoridad monetaria china, los cambios en la forma en que se determina el fix se llevaron a cabo como parte del proceso de liberalización de los mercados financieros, en particular del mercado cambiario. Cabe señalar que de acuerdo a la última encuesta del Banco Internacional de Pagos (BIS), el renminbi es la novena moneda más operada en el mundo, un lugar por debajo del peso mexicano, con un volumen diario promedio de 120 mil millones de dólares. En este sentido, las autoridades de China desean que su moneda tenga mayor operación, como parte de su estrategia de lograr una mayor hegemonía en el mundo.

Asimismo, uno de los objetivos del gobierno chino es que el renminbi sea parte de la canasta de monedas que componen al DEG (Derecho Especial de Giro), que es la “moneda” oficial del Fondo Monetario Internacional (FMI). Actualmente la canasta del DEG está formada por cuatro divisas, el dólar de EU –cuya ponderación en el DEG es de 47.2 por ciento-, el euro (33.5 por ciento), la libra esterlina (12.4 por ciento) y el yen japonés (6.9 por ciento). Justamente una de las condiciones que solicita el FMI para que una divisa sea parte de la canasta del DEG es que su valor se determine por las fuerzas del mercado. En este sentido, una moneda que forma parte del DEG se considera como “moneda de reserva”, ya que todos los Bancos Centrales miembros del FMI tienen una parte de sus reservas internacionales invertidas en DEG y esa es una manera que ve el gobierno chino para lograr sus objetivos de largo plazo.

(2) La fuerte reacción de los mercados. Al momento del anuncio del PBoC el mercado reaccionó negativamente y con alta volatilidad. De hecho, el renminbi se devaluó cerca de 2.0 por ciento el día del anuncio. La interpretación de muchos participantes del mercado sobre la medida cambiaria fue muy diferente al objetivo del PBoC: China está devaluando porque necesita hacer más baratas sus exportaciones para impulsar su economía. Esto, en mi opinión, se debió principalmente a que el anuncio se dio un par de días después de que se publicaron cifras de actividad económica en las que se apreció una desaceleración mayor a la que se había anticipado. El miércoles 12 y el jueves 13 de agosto el renminbi se devaluó 1 y 0.2 por ciento, respectivamente.

¡Imagínese! ¿Qué sabrán los chinos sobre la desaceleración económica global que los inclinó a modificar su régimen cambiario para impulsar su economía? Por eso la reacción de los mercados fue tan agresiva. No obstante lo anterior, el viernes 14 el PBoC comentó que la medida no la habían instrumentado para devaluar la moneda y aumentar su competitividad, sino por las razones anteriormente expuestas y que por ello iba a intervenir más en los mercados con la intención de parar una devaluación desordenada. Cabe señalar que hasta el 11 de agosto el movimiento más importante que se había observado en el tipo de cambio dólar-yuan había sido de 2.0 por ciento en julio de 2005, por lo que realmente el movimiento del 11 de agosto fue muy relevante.

Afortunadamente, al parecer los participantes de los mercados han ido digiriendo tanto la información como las acciones del Banco Central y se han vuelto a concentrar en otros asuntos globales de mercado como la incertidumbre sobre el momento en el que la Fed puede aumentar la tasa de interés.

En conclusión, no hay duda de que cualquier noticia sobre la actividad económica o financiera de China tendrá alta incidencia en los mercados financieros internacionales, pero considero que es necesario observar cuál es el verdadero alcance de dicha noticia para evaluar si tendrá un impacto de largo plazo o sólo es resultado de una mala interpretación de los participantes de los mercados financieros internacionales. En este caso, a mí no me parece que lo que ocurrió la semana pasada sea motivo de preocupación de largo plazo.

El autor es economista en jefe de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones que se expresan en el artículo no necesariamente coinciden con las del Grupo Financiero Banorte, por lo que son responsabilidad absoluta del autor.

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@G_Casillas

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