Opinión

¿Qué tan negativo es el panorama para el peso?

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peso

La depreciación del tipo de cambio del peso frente al dólar, que lo ha llevado a niveles máximos históricos, no es para alarmarse, pero sí para preocuparse.

La pérdida de valor de la moneda nacional frente a la divisa estadounidense no responde a una debilidad estructural de la economía mexicana, como algunos lo han sugerido.

Más bien, lo que hay es una apreciación generalizada del dólar, que incluso frente al euro alcanzó niveles de cotización no vistos en 11 años.
El fortalecimiento del dólar es producto, principalmente, del aumento de las expectativas de un alza de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos justificada por la recuperación de su economía.

El mercado espera que la Fed incremente su tasa de referencia a mediados de año, por lo que la volatilidad del peso se mantendrá hasta que se concrete el ‘apretón’ monetario en Estados Unidos.

Las monedas más afectadas en la actual ronda de depreciaciones son las de los países exportadores de materias primas, particularmente de petróleo, como México.

Esto ha hecho al peso mexicano muy sensible a las caídas del precio del petróleo que se registra desde el segundo semestre del año pasado.

El tipo de cambio en operaciones al mayoreo cerró ayer en 15.6250 pesos por dólar, con lo que estableció un nuevo máximo histórico. Pero durante la jornada llegó a cotizar en 15.6485 pesos por dólar, lo que también representó un nuevo récord intradía.

En lo que va del año, el tipo de cambio interbancario registra una depreciación de 88 centavos o de 5.9 por ciento.

En respuesta a la presión sobre la moneda nacional, el Banco de México intervino el viernes en el mercado cambiario vendiendo 200 millones de dólares y comprando un monto equivalente en pesos. Fue la segunda vez en menos de tres meses que el Banco Central intervino en el mercado, pues también lo hizo el pasado 11 de diciembre, cuando de igual manera vendió 200 millones de dólares.

La depreciación del peso no responde a un entorno de desconfianza hacia México. Al menos así lo refleja la tenencia de bonos denominados en pesos por parte de inversionistas extranjeros.

El hecho de que en febrero alcanzó niveles máximos históricos corrobora que el apetito por valores gubernamentales continúa vigente.
Los fundamentales de la economía mexicana, el monto de reservas internacionales y la línea de crédito flexible con el FMI pueden ayudar a reducir el impacto de la volatilidad cambiaria.

Sin embargo, hay crecientes riesgos asociados a la depreciación del peso frente al dólar. 

El más inmediato es que contamine la formación de precios en la economía y empiece a causar impacto sobre la inflación, además de que encarezca las importaciones.

Y otro no tan inmediato, pero no menos importante, es que la revaluación generalizada del dólar puede afectar el crecimiento de la economía estadounidense y por esa vía tener un efecto negativo sobre México.

Twitter: @VictorPiz

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