Opinión

¿Qué quieres ser cuando grande?

 
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Aún cuando es usual preguntarle a los niños sus sueños laborales, en la realidad se convierte en un cuestionamiento permanente en todo el proceso de preparación. Incluso es común el replanteamiento después de años de trabajo por los requerimientos de adaptación a las nuevas tendencias del mercado.

A nivel vocacional tiende a darse una idealización de cierto tipo de trabajo y así como el niño quiere ser bombero, luego esos deseos se convierten en la búsqueda de destacar en especialidades como ser directores de cine, jugadores de futbol o artistas. En estas actividades hay quienes ganan fortunas, pero mucho otros quedan varados en la mediocridad.

Aquí aplica un criterio básico económico de escasez o abundancia, en el cual los ingresos esperados estarán en función de la diferencia entre la oferta y la demanda.

En esos casos se requiere ser destacado a nivel nacional e internacional para alcanzar ingresos sobresalientes.

En tanto, en el otro extremo nos encontramos con carreras típicas que si bien tienen una amplia demanda, también hay una enorme oferta que hace que los ingresos bajen considerablemente.

Hace poco asistí a una conferencia en donde el expositor, CEO de una compañía de soluciones digitales, presumía al auditorio que su sistema eliminaba a un gran número de trabajadores, porque usando algoritmos podía obtener lo que antes se hacía por análisis y diseño humano.

Esto es poco sorprendente, porque es la característica de las innovaciones, pero encierra en sí mismo un gran desafío para las nuevas generaciones.

Los jóvenes de hoy ya tienen que lidiar con la reducción de plazas laborales porque los procesos fueron automatizados o debido a que el tramo de producción se está haciendo en otra parte del mundo en forma virtual, como sucede por ejemplo con el diseño, la programación o el telemarketing, por mencionar algunos.

Antes sólo se tenía que lidiar con el nivel interno de actividad económica, pues eso marcaba la tendencia del mercado laboral; sin embargo, hoy se agregan otros impactos porque se hacen las cosas de manera diferente, mientras la tecnología, la comunicación y la integración nos recuerdan que el concepto de aldea global es un hecho irreversible.

Esta tendencia será cada vez mayor y los nativos digitales, que son los niños de hoy deberán ser preparados para ese nuevo contexto.

Insisto en lo comentado en la columna anterior. Es imprescindible que la familia y el sistema educativo preparen a los niños de hoy a aceptar el cambio permanente y se reinventen profesionalmente con su “yo quiero ser”.

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 @finanzasparami

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