Opinión

¿Qué pasa?

Para Emilia, en sus veintiuno.

En los últimos siete años, la economía mexicana ha crecido poco menos de 12 por ciento. Eso corresponde a una tasa anual de 1.6 por ciento. Más o menos así debe ser el crecimiento poblacional, de forma que el PIB por habitante estaría estancado. Pero no es así. Cuando vemos lo que ha ocurrido con el ingreso salarial de los mexicanos, resulta que no estamos en estancamiento, sino en franca caída.

Antes de seguir, es conveniente recordar que todos los datos que tenemos de empleo y salarios son defectuosos, y no es fácil extraer conclusiones de ellos. Por décadas, no sabíamos siquiera de qué tamaño era la fuerza laboral de México ni en dónde estaba. Luego, nos ha costado mucho saber si forman parte del mercado formal o no. En los últimos años, no sabemos cuánto ganan, porque la proporción de personas que deciden no contestar esta pregunta en la encuesta de ocupación ha crecido significativamente. Lo normal era que cerca de 4 por ciento de las personas no dijeran su ingreso. Pero ahora es más de 10 por ciento el que se niega a contestar. Creo que la mayor parte de esta diferencia, si no es que toda, ocurre entre los que más ganan. Es decir, aquellos con más de tres salarios mínimos de ingreso. Después de variadas estimaciones, estoy convencido de que así es, y procedí a corregir en lo posible las series. No afectan demasiado las conclusiones, por cierto.

Aunque muchas personas critican al gobierno actual, y especialmente al secretario de Hacienda, por el mal desempeño de la economía, y aunque hubo quienes igualmente atacaron al presidente anterior por lo mismo, me parece que lo que tenemos que tratar de entender es por qué enfrentamos una situación como ésta. A muy grandes rasgos, lo que ha ocurrido en los últimos 20 años es lo siguiente: después de la crisis de 1995, que golpeó muy duramente a los mexicanos, tuvimos doce años de recuperación. Para 2007, el salario promedio en México alcanzó el máximo histórico, y lo mismo ocurrió con el salario mediano (el que gana la persona que está justo a la mitad de la población). El salario medio entonces fue de 2.75 salarios mínimos, y el mediano de 2.3.

Desde entonces, los ingresos de la mayor parte de los mexicanos han caído continuamente. Hoy el salario medio es de 2.5 salarios mínimos, y el mediano de 2.06. Lo pongo más claro: en promedio los mexicanos tienen ingresos de 5 mil 200 pesos al mes, 67 mil al año (con aguinaldo). Quien está justo a la mitad de la población tiene un ingreso de 4 mil 200 pesos mensuales, 55 mil al año.

Esta caída de los ingresos de las personas no tiene nada que ver con la reforma fiscal. Porque ha ocurrido desde 2007, pero también porque prácticamente no les afectan los movimientos en impuestos. No olvidemos que dos de cada tres mexicanos están en la economía informal.

Necesitamos entender por qué mientras el PIB crece 1.6 por ciento al año, los salarios lo hacen en la mitad. Necesitamos entender por qué no hay espacio en el mercado laboral formal sino para un tercio de los mexicanos que trabajan. Necesitamos entender por qué, siendo el país en el que más horas se trabajan en la OCDE, tenemos el ingreso más bajo. Es la productividad, me dicen, y no lo dudo, pero la productividad suele tener un problema de medición. Creo que el problema no es exactamente ése, sino una demanda laboral desplomada. ¿Por qué? Es la pregunta importante, me parece.