Opinión

¿Qué pasa en el Inai?

 
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INAI. (http://inicio.ifai.org.mx/SitePages/ifai.aspx#)

Una de las fuentes del mal humor social es la falta de equidad en la aplicación de las normas.

En México, desde los obreros hasta los ejecutivos se han tenido que ajustar, por las buenas o por las malas, a un entorno más competitivo, donde una falla puede provocar desde un descuento en los ingresos hasta la pérdida del empleo.

En contraste, no hay semana en que no surjan noticias de la cultura de la indulgencia con que se tratan, unos a otros, los integrantes de la clase política, incluida la burocracia dorada de los llamados órganos autónomos. Van dos ejemplos.

¿Si usted fuera el jefe de alguien que usó la tarjeta de la compañía para pagar 94 gastos personales, mantendría a ese colaborador en la chamba? O al revés: si usted hiciera eso, así ofreciera reponer esos goles e incluso pagar intereses por ese jineteo, ¿lo perdonarían en su compañía? La respuesta a esta última pregunta es sí, a usted lo perdonarían si se diera el caso de que trabaja en el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai).

El comisionado Oscar Guerra Ford fue cachado (no encuentro mejor verbo) en la maroma. En 2015 realizó 94 pagos de asuntos personales con la tarjeta American Express que le dio el Inai para sus gastos oficiales, gastos que no pudo comprobar con las debidas facturas, según publicó La Jornada el lunes (http://bit.ly/1sW6Utb).

El comisionado incluso pagó, según se desprende del expediente de RDA 1109/16 que se encuentra en internet, 25 mil 862 pesos a fin de cubrir los “posibles intereses moratorios, derivados del pago en destiempo de los cargos no comprobados con facturas”.

¿Qué compró o dónde pagó el comisionado Guerra en esas operaciones con la tarjeta oficial? No lo podremos saber porque la comisionada Patricia Kurczyn alegó que dado que su colega repuso los gastos, ya se trata de fondos de un 'particular' y que por tanto los ciudadanos no tienen derecho a saber los detalles de los mismos. Eres funcionario, usas una tarjeta oficial para autofinanciarte, pero como finalmente pagaste ya ni te pueden preguntar dónde metiste esos goles. ¡Quihúbole!

Segundo caso. El Inai presumió en diciembre de 2014 que lanzaría la plataforma de Internet Viajes Claros (http://www.viajesclaros.ifai.mx/). El organismo prometió que con esa herramienta se contribuía a “transparentar la información pública que se genera sobre los viajes de trabajo nacionales e internacionales de los comisionados y los servidores públicos del Instituto para fomentar un debate público informado y rendir cuentas en la material”. http://bit.ly/1UdgihK

Y en efecto, esa plataforma funcionaba sin mayor problema hasta hace unos días, cuando fue desconectada. Hoy si ustedes van a ese sitio de internet les aparecerá esta leyenda: “La herramienta 'Viajes Claros' ha sido renombrada 'Comisiones Abiertas' y se encuentra en proceso de ajustes. En próximos días la plataforma estará nuevamente disponible al público”.

Aquí el problema es doble. Por un lado, no es creíble que en el Inai sean tan, pero tan malos con las cosas tecnológicas que para hacer 'ajustes' requieran desconectar durante días una base de datos. Insisto: ese tipo de licencias son impensables en cualquier empresa más o menos digna de ese nombre.

Y por otro lado, menos es creíble que tal ajuste ocurra justo cuando otros 21 entes obligados por la nueva ley de transparencia debieron sumarse la semana pasada a la obligación de abrir la información de los viajes de funcionarios. Demasiada casualidad.

¿Qué pasa en el INAI? ¿Se contagiaron de opacidad e indolencia?

¿Será que ya hasta se creen del gobierno? Son preguntas.

Twitter: @SalCamarena

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