Opinión

¿Qué pasa con
el tipo de cambio?

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Peso (Bloomberg)

El tipo de cambio se ha vuelto a debilitar en las pasadas semanas y existe preocupación de que se inicie una nueva crisis como la que se tuvo en 2009, cuando la paridad pasó de estar por debajo de los 10 pesos para situarse arriba de los 15 pesos en unos cuantos meses. Ahora el dólar interbancario ha pasado de 12.50 pesos hace unos meses, para estar por arriba de 15 pesos en la actualidad.

Mientras que a la paridad cambiaria se le llegó a considerar como algo “mágico” por su comportamiento poco entendible o como un indicador de confianza en las autoridades, cada vez es más aceptado que resulta de los movimientos de oferta y demanda como cualquier otra mercancía. En la medida en que fluyan dólares hacia nuestro mercado, se fortalece el peso, mientras que sucede lo contrario cuando se reduce la entrada de dólares o cuando aumenta la cantidad de pesos que desean comprar divisas externas.

Son varias las causas que modifican la demanda y oferta de los distintos productos en los mercados, por lo que para poder hacer un correcto análisis se tienen que identificar las más relevantes. En el caso del peso mexicano en la actualidad destaca la reducción en la cantidad ofrecida de dólares por la caída en las exportaciones de petróleo. Por ejemplo, durante el último trimestre de 2014 y enero de este año el saldo de la balanza petrolera fue ¡negativo en dos mil 410 millones de dólares!, mientras que en igual periodo del año anterior fue positivo en tres mil 180 millones de dólares. En pocas palabras, Pemex ha dejado de ser un oferente neto en el mercado de divisas, para volverse un demandante de divisas, destacando el menor precio y extracción del petróleo y las mayores importaciones que realiza de gasolina y de productos petroquímicos.

Otro importante aspecto que afecta al mercado cambiario es el cambio en la política monetaria expansiva de Estados Unidos, ya que durante los años anteriores la Fed emitía dólares para comprar bonos, mismas divisas que adquirían bonos y acciones en otros países, lo que fortalecía a nuestro peso y a otras monedas del mundo. Hoy esto se detuvo y es probable que se revierta en los siguientes meses, debilitando al peso.

Aunque otras exportaciones mexicanas han crecido en este plazo, como son las manufacturas, no han logrado compensar las dos variables anteriores, lo que se ha reflejado en un tipo de cambio más débil. En la medida en que sigan aumentando las otras exportaciones por el nuevo tipo de cambio y se reduzcan las importaciones, se restablecerá el equilibrio comercial externo y se fortalecerá el peso, pero en el mediano plazo.

Otro factor de preocupación en el mercado de divisas se refiere al esperado incremento en las tasas de interés en Estados Unidos, lo que cambiará los flujos globales de capitales. Esto propiciará una salida adicional de capitales de nuestro país, lo que debilitará aún más el tipo de cambio y se reflejará en mayores tasas locales de interés.

La caída en los ingresos petroleros y las mayores tasas de interés se pueden transformar de un grave problema a una gran oportunidad de avance para el país, en la medida en que se puedan desarrollar empresas y empleos que sustituyan los menores ingresos de divisas del exterior. Nuevas inversiones extranjeras, así como el crecimiento de pequeñas y medianas empresas que produzcan productos que se importan en la actualidad, son caminos en la dirección correcta. Sin embargo, para que esto suceda es indispensable la acción positiva de los gobiernos federal, estatales y municipales, para facilitar la creación y desarrollo de estas empresas y de estos empleos.

* El autor es economista.

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