Opinión

¡¿Qué nos pasa?!

  
1
  

  

Toros

Fin de semana negro para la humanidad. Estamos fatal, la sociedad está peor que nunca. Los valores no son ya virtudes, sino destellos del pasado en busca de una falsa modernidad, llena de egoísmo, materialismo y desprecio por nuestros semejantes y por el planeta, al que hemos devastado.

Pensarás, amable lector, que esta es una columna dedicada a difundir y promover el arte de la tauromaquia, no para filosofar acerca de la humanidad, pero es que una cosa va de la mano con la otra. Para muchos de nosotros la tauromaquia es una parte muy importante de nuestras vidas; para otros, hoy en día mayoría, es un tema que con saña, ignorancia y desprecio intentan abolir. Está de moda ser anti, pretender en un discurso de pavorosa doble moral manifestar humanismo incluso pisoteando los derechos de los semejantes: primera contradicción.

Hoy sería más fácil para mí narrarles la formidable obra de arte que Manzanares realizó en la Plaza de Toros de Las Ventas hace unas semanas y que era tema del martes anterior, sólo que El Pana hizo el paseíllo final y esa cuestión fluyó desde mi corazón.

No puedo pensar en toros cuando en el mundo rivales de equipos de futbol se despedazan a golpes con violencia y sin razón en Europa. La Unión Europea se constituyó formalmente en 1993 con el fin de ser un solo bloque. Hoy vemos que tras el escudo de un evento deportivo y tras sus banderas, algunos desadaptados generan violencia y hacen brillar lo peor del ser humano.

Cómo escribir de toros cuando un fanático homofóbico asesina a sangre fría a seres humanos por el simple hecho de no tolerar sus preferencias sexuales.

En otra escala los taurinos estamos sufriendo y padeciendo estos ataques intolerantes por parte de grupos con doble moral, que no se preocupan por cómo vive y muere una gallina ponedora o una vaca lechera, eso no les da popularidad, hoy estar en contra de la cultura de la tauromaquia incluso les da estatus, y a muchos políticos la posibilidad de robar una línea en medios, ya que su incapacidad para trabajar o proponer leyes en temas trascendentales para este país (como educación, hambre o desigualdad) los rebasa.

Los taurinos hemos sido y seguiremos siendo gente de bien, con principios y excesivamente flexibles ante la falta de tolerancia a la que estamos siendo expuestos. Nos agreden de forma verbal y gráfica, acusándonos de violentos; una paradoja lamentable que nos ha tocado vivir.

Tú, antitaurino, puedes llegar a ser tan intolerante como el aficionado al futbol que patea la cabeza de otro hincha inconsciente en el suelo, o como el desadaptado que mató a 53 seres humanos en una discoteca en Orlando por el simple hecho de no tolerar que ahí se encontraban semejantes cuya preferencia sexual él no soportaba; poner en tu foto de perfil un gatito no te hace mejor ser humano si desde esa trinchera te dedicas a hostigar a tus semejantes. Los taurinos somos muy tolerantes y respetuosos hacia quienes no gustan de este arte y cultura. Incluso se atreven a expresar que no es cultura ni es arte, cuando los museos del mundo están llenos de testimonios de la emoción que esta actividad despierta en parte de los seres humanos, por supuesto no en todos, eso lo asumimos y respetamos, pero sí en gente capaz de conmoverse con un espectáculo que rinde homenaje al valor, a la belleza y, sobre todo, a un animal al que veneramos, el toro bravo, que muere en el ruedo, pero que vive incluso mejor que millones y millones de seres humanos a los que sus semejantes les hemos dado la espalda.

Que sirvan estos negros momentos de la humanidad para que todos, taurinos y no taurinos, aprendamos que la tolerancia es la moneda de cambio en el siglo XXI, donde la modernidad muestra cómo el ser humano se comporta sin razón y sin escrúpulos.

Twitter: @rafaelcue

También te puede interesar:
Maestro 'Pana'
De película
Las Ventas evoluciona