Opinión

Qué le pasa al tipo de cambio

 
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Dólar. (Édgar López)

El dólar ha tenido un incremento importante en los pasados meses, lo que equivale a una reducción en el valor del peso, que preocupa a los distintos deudores e importadores de mercancías. Aunque algunos le atribuyen causas mágicas a las cotizaciones de las divisas, en realidad es sencillo entender la actual volatilidad que tiene. El tipo de cambio es simplemente el precio de una mercancía (en este caso el dólar) que se de-termina por el equilibrio de su oferta y su demanda, al igual que los demás servicios y mercancías que se cotizan en los mercados. Cuando abundan los dólares o son escasos los pesos, se fortalece el peso, es decir se aprecia; mientras que sucede lo contrario cuando escasean los dólares o abundan los pesos, esto es se devalúa el peso. Cuando el peso se devalúa, se debe a una escasez relativa del dólar o a una mayor abundancia de pesos (o una combinación de ambas) ya sea por razones externas e internas.

Parte del problema para entender esta volatilidad cambiaria es que con frecuencia los distintos gobiernos tienen incentivos para fijar el tipo de cambio por razones de imagen o políticos, interfiriendo al movimiento normal de los mercados. Como ejemplos están los casos de México, que mantuvo fijo el valor de su moneda durante décadas o se le permitía cierto movimiento dentro de una “banda de flotación”, hasta que en 1995 esta política fue insostenible y se le dejó al libre mecanismo del mercado.

El peso mexicano se ha debilitado frente al dólar en las pasadas semanas por razones externas, que han reducido la abundancia anterior de la divisa norteamericana, pero también por factores internos que han incrementado la demanda por la misma.

En el aspecto externo destaca que después de la Crisis Global de 2009 la Fed siguió una fuerte política monetaria expansiva que se caracterizó por la abundancia de dólares, situación que ya se revirtió en el año que termina. Hoy ya no hay la misma cantidad de dólares que llegaban a nuestro país, sino que este flujo incluso se revierte, situación que se agravará en los siguientes meses. Muy relacionado con lo anterior está que los precios de las materias primas, de granos y del petróleo regresan a los niveles previos a los de la expansión monetaria. Por esta razón ya no hay la abundancia previa de divisas dentro de los distintos países productores, ya que se reducen sus exportaciones. Esto se refleja en ajustes de sus respectivas monedas, como sucede en Rusia, en Colombia, Brasil y, por supuesto, México, que además ha reducido el volumen de sus ex-portaciones de petróleo en los pasados años.

Con el incremento en las tasas de interés globales los deudores, ya sean empresas o gobiernos, tendrán que pagar más por el servicio de su deuda, lo que afectará aún más su tipo de cambio. Un problema que tiene nuestro país es el crecimiento de la deuda del gobierno y de las empresas privadas en los pasados siete años, que con tasas de interés más altas se requerirán más dólares para pagar los respectivos intereses.

En el entorno interno destaca el crecimiento en el consumo de la población y la ligera reactivación de la economía, que se traducen en un incremento de las importaciones. Para poder adquirir la televisión importada en el almacén de la esquina o la nueva maquinaria que necesita el empresario el importador hubo de adquirir, de manera previa, los dólares para comprarlas en el exterior, lo cual presiona al tipo de cambio.

Este crecimiento de la demanda interna es resultado del crecimiento del crédito interno y de la expansión monetaria, así como del déficit en las finanzas públicas. Adicional a lo anterior está la demanda adicional por divisas de fin de año por razones de adquisición de inventarios de las tiendas y comercio por las ventas decembrinas y el mayor servicio de la deuda externa que se hace al final de los trimestres y del año. Todo lo anterior equivale a más pesos persiguiendo menos dólares.

En conclusión, el tipo de cambio está presionado por diversos factores internos y externos, lo que continuará durante varios meses más. El fomento a las empresas exportadoras y las que sustituyen importaciones, así como una reducción en el déficit fiscal apoyarían la estabilidad cambiaria en el mediano plazo. En el corto plazo, la recuperación en el petróleo ayudará a fortalecer el tipo de cambio.

El autor es economista.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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