Opinión

¿Qué les pasa a las economías y al dólar?

 
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dólar (Bloomberg/Archivo)

Existe una creciente preocupación sobre lo que pasa en los distintos mercados financieros en los primeros días del año, tanto en México como en el mundo. El valor del dólar alcanza niveles nunca antes visto, con una devaluación de 6.0 por ciento en sólo dos semanas, para venderse al menudeo en niveles de 18.50 pesos. Por su parte, los mercados de valores tienen fuertes ajustes a la baja, destacando el caso de China, que ha visto suspendidas sus operaciones dos días por caer más de 7.0 por ciento en unos cuantos minutos, perjudicando a la mayoría de los mercados bursátiles del mundo.

Mientras que algunos piensan que esto es coincidencia en los distintos países, en realidad es el mismo ajuste resultado del cambio en el ciclo global de las tasas de interés, lo cual tiene grandes y diferentes implicaciones para los distintos países y sectores. Destaca que este cambio de ciclo no forzosamente es negativo si se interpreta y se reacciona de manera correcta.

Esta modificación en las tasas de interés es importante porque equivale al cambio en los flujos globales de capitales; mientras que anteriormente salían recursos de Estados Unidos hacia el resto de los países, hoy la dirección empieza a modificarse en la dirección contraria.

Esto tiene grandes implicaciones para los gobiernos de los distintos países y regiones, así como para las empresas e incluso para las familias y los consumidores, quienes deberemos ajustarnos a las nuevas condiciones de liquidez.

En la medida en que los usuarios del crédito, las entidades financieras y los participantes en el comercio internacional entiendan las nuevas condiciones y hagan los ajustes correspondientes, podrán beneficiarse del mismo; pero aquellos que no reaccionen de manera correcta pueden tener elevados costos.

Hay que recordar que el sistema financiero global tuvo una grave crisis en 2008, como resultado de la expansión crediticia inmobiliaria de los años previos. Para superarla, distintos bancos centrales (entre ellos el de México) siguieron una política expansiva, encabezados por la Fed de Estados Unidos, quien quintuplicó sus activos monetarios en los pasados años y llevó sus tasas de interés a ser casi nulas. Las tasas no pagaban ni la tasa de inflación, castigando así a los ahorradores y favoreciendo a los deudores. Lo anterior se reflejó en abundancia de liquidez en numerosos mercados financieros, lo que propició “burbujas de precios” en varios de ellos.

Hoy la Fed inicia la corrección de los mercados monetarios al elevar ligeramente su tasa de interés de referencia, con lo que los flujos empiezan a fluir en la dirección opuesta, esto es, ya no salen de Estados Unidos al resto de los países, sino que empiezan a retirarse de las distintas economías hacía la economía más grande del mundo.

Aunque este cambio en el ciclo no es drástico, si será de mediano y largo plazos.

Un primer efecto de la nueva política monetaria es la relativa reducción de la cantidad de dólares y un menor financiamiento en esta divisa en los distintos mercados, lo que se refleja como una “devaluación” de la gran mayoría de las monedas, o sea que se “aprecia” el dólar. Para compensar esto los distintos gobiernos deberán parar sus políticas monetarias expansivas y sus desequilibrios fiscales. Un aspecto positivo será que las empresas que pueden exportar se beneficiarán de los nuevos tipos de cambio.

Un segundo efecto es la reducción de las llamadas “burbujas de precios” que se crearon como resultado de la expansión del dólar. Entre las mismas están los mercados de materias primas y de los metales, la del petróleo y de los granos, así como varias inmobiliarias en distintos países.

Hay que recordar que cada uno de los mercados que se ajustan tiene características particulares que las diferencian entre sí. Aunque esto perjudicará a los productores de estos bienes, los costos de gran cantidad de empresas se reducirán de manera drástica.

Un tercer impacto será la creciente dificultad para financiar la deuda de los gobiernos, los bancos y las empresas más débiles o endeudados, lo que se reflejará en mayores tasas de interés activas en el mercado crediticio y en las distintas monedas. Por lo mismo, aumentará el número de moratoria de pagos de los deudores y de los gobiernos más débiles, así como quiebra de las empresas que estén sobreendeudadas. La contraparte de esto será que las empresas financieramente más sanas y que sean generadoras de efectivo se valorarán más en los distintos mercados.

En conclusión, todavía falta mucha volatilidad y ajustes en los mercados.

Correo: benito.solis@solidea.com.mx

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