Opinión

¿Qué implica la resolución del IFT?

Todavía no es pública la resolución que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) tomó ayer. Sin embargo, estaba tan advertida que no debe haber sorpresas.

Los artículos 259 y 260 del borrador del proyecto de ley de telecomunicaciones y radiodifusión establecen con claridad que serán declarados preponderantes aquellos agentes económicos que, en el caso de la radiodifusión, cuenten con más del 50 por ciento de la audiencia y en el caso de las telecomunicaciones, con más del 50 por ciento de “los usuarios, suscriptores, tráfico en redes o capacidad utilizada”.

El primer caso en materia de televisión abierta corresponde a Televisa y el segundo caso corresponde a América Móvil y su filial Telmex.

Se espera que la notificación a ambas empresas ocurra en cualquier momento, y sería a más tardar el domingo.

Tras conocerla, las empresas tendrán 10 días para responder a ella, en caso de que decidan hacerlo.

Tras surtir efectos la declaratoria de preponderancia, la empresa (seguramente Televisa) de radiodifusión que sea declarada así, deberá aceptar la retransmisión gratuita de sus señales nacionales (ya se sabe que corresponde a los canales 2 y 5) por los operadores de televisión restringida (siempre y cuando no sea el agente preponderante de telecomunicaciones, es decir, América Móvil).

Hay muchas otras obligaciones que el IFT impondrá, pero destaca el hecho de que deberá separar la contabilidad de los concesionarios que la conforman; no deberá restringir el acceso a la publicidad y se le limitará su participación en alianzas y licitaciones en materia de radiodifusión e incluso en periódicos diarios.

Para el agente preponderante de las telecomunicaciones, entre lo más relevante está la obligación de compartir su infraestructura, incluyendo su fibra óptica; la autorización de tarifas y publicidad por parte del Instituto; la prohibición de tarifas discriminatorias para usuarios que inicien y terminen llamadas en su red, así como la separación contable por servicio, entre otras.

Evidentemente, de lo que se trata es de emparejar el terreno de juego e impedir que los gigantes en las dos industrias sujetas a la regulación del Instituto usen el poder que les da su tamaño para inhibir la competencia en sus respectivos mercados.

En el caso de la radiodifusión en México, se estima un valor de mercado de 5 mil millones de dólares. El impacto de igualar el terreno de juego tendrá en este sector importancia más cualitativa que cuantitativa para el consumidor.

En el caso del mercado de las telecomunicaciones, en números redondos se estima en 30 mil millones de dólares, seis veces más que el de la radiodifusión.

En este caso, si se bajan los costos de los servicios, sí habrá un impacto mayor y más generalizado para los consumidores.

Además, el ritmo de crecimiento de los dos es muy diferente. En el caso de la radiodifusión se trata de un mercado maduro con tasas bajas de crecimiento. El de las telecomunicaciones es uno de los segmentos de más rápido crecimiento en la economía.

Ya será cuestión de horas, finalmente, conocer los detalles de lo que resolvió el IFT.

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