Opinión

¿Qué hacemos con la incertidumbre?

 
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¿Qué hacemos con la incertidumbre?

Algunos lectores me han preguntado respecto a lo que deberíamos hacer en México para eliminar la incertidumbre que tenemos frente a nosotros tras el triunfo de Trump, y que ya ha afectado negativamente a las inversiones.

Ayer le explicaba en este espacio que, de acuerdo a algunos indicios, la renegociación del TLCAN se va a traslapar con los procesos electorales de 2018 en México y Estados Unidos, lo que podría abrir un largo periodo de incertidumbre, que sería extenso en cualquier caso si –como apuntó ayer el canciller Luis Videgaray– las conversaciones comienzan desde mediados de año.

En realidad, sea en esta circunstancia o en cualquier otra, no se puede eliminar la incertidumbre.

Ésta es parte de nuestra vida y, naturalmente, de los procesos de inversión.

Cuando un empresario toma una decisión de inversión, lo hace siempre con un conocimiento imperfecto del futuro. No hay de otra.

La inversión implica siempre una apuesta. Implica anticipar que un proceso productivo que va a desarrollarse luego de varios meses, años y a veces incluso décadas (como en los proyectos petroleros en aguas profundas, por ejemplo), va a ser rentable.

El ‘espíritu empresarial’ es precisamente la capacidad que tienen algunos para vislumbrar ese futuro borroso que está frente a nosotros y pese a ello tomar decisiones acertadas.

Digo lo anterior porque una renegociación prolongada del TLCAN o un resultado electoral incierto en 2018, no tienen por qué paralizar las inversiones… siempre y cuando podamos incentivar ese espíritu empresarial.

Si usted quiere hacer una inversión en la que el riesgo sea igual a cero, entonces simple y sencillamente no es un empresario, en todo caso será un rentista.

Pero sí se puede acotar la incertidumbre.

Las autoridades mexicanas deben asumir la tarea de mejorar la confianza. Deben persuadir, con sustento, a la mayor parte de los empresarios, que prácticamente cualquiera que sea el resultado de la renegociación del TLCAN, seguirá habiendo buenas oportunidades en México para las empresas y los negocios, derivadas de la relación con Estados Unidos.

Que si ahora el gobierno de Trump dio lugar a incógnitas, en el futuro podrán ser otros factores los que las propicien, como lo que ocurra con las elecciones en Francia o lo que venga en China en el segundo semestre… o lo que pase con las elecciones de 2018 en México.

Más allá de esas incógnitas, hay tendencias demográficas, sociales, económicas, que permiten pensar que, a la vuelta del tiempo, México será una economía que ofrecerá muy buenas oportunidades, mayores que las que se pueden encontrar en muchos otros países.

Y, del lado del sector empresarial, quienes tienen influencia en el sector, deben convencer a los empresarios, nacionales y foráneos, de que las coyunturas como la que enfrentamos ahora son las que generan las mayores oportunidades.

Son éstas las que separan a los empresarios de los rentistas.

Obviamente no se trata de tomar decisiones irreflexivas, sino de hacer apuestas informadas que no se vean teñidas por la ansiedad y el pesimismo que hemos vivido recientemente y que, en los últimos meses, tanto han distorsionado la realidad.

Twitter: @E_Q_

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