Opinión

¿Qué hace crecer a la economía de México?

 
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DF

Las estadísticas económicas dadas a conocer en días pasados confirman el crecimiento que se percibe en distintas partes del país, el cual se logra a pesar de la inseguridad prevaleciente en diversas zonas del territorio nacional, de la volatilidad en el tipo de cambio, de las mayores tasas de interés local y externa, así como de la incertidumbre internacional que nos amenaza.

Respecto a este último punto basta recordar las advertencias en contra del TLCAN que hizo Trump cuando llegó a la presidencia.

El Inegi dio a conocer que el PIB en el primer trimestre aumentó 2.8 por ciento, mientras que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) para abril lo hizo en el mismo porcentaje, es decir, también en 2.8 por ciento anual.

Este dato es ligeramente superior al dinamismo promedio de los trimestres anteriores; sin embargo, destaca que el mismo no es homogéneo entre sus componentes. Por un lado, las actividades primarias sólo aumentaron 0.2 por ciento en abril respecto al mismo mes del año anterior, mientras que las secundarias disminuyeron 0.3 por ciento. Por su parte las terciarias, es decir, el sector de servicios, se incrementaron 4.5 por ciento, siendo el principal motor de la economía.

Para comprender quiénes solicitan los productos de los sectores anteriores hay que ver los componentes de la demanda agregada en el país, que son el consumo privado (que representa 48 por ciento del total), el consumo del gobierno (9.0 por ciento del total), la inversión privada y pública (16 por ciento) y las exportaciones (con 27 por ciento).

Los datos anteriores muestran la importancia del sector privado, la disminución de la inversión y de la capacidad de consumo del gobierno (a pesar de la creencia contraria), así como la creciente relevancia del sector externo.

Resalta que en el primer trimestre de 2017 la demanda agregada total creció 4.0 por ciento con respecto al año pasado. Por sus componentes, el consumo privado creció 3.1 por ciento y las exportaciones de bienes y servicios lo hicieron en 9.1 por ciento; mientras que la inversión se mantuvo estancada (0.0 por ciento) y el consumo del gobierno se elevó de manera marginal (0.9 por ciento).

En conclusión, la economía mexicana está creciendo como resultado de un mayor consumo privado y, sobre todo, de mayores exportaciones.

El primero es resultado de una mayor masa salarial derivada del incremento en los sueldos y salarios, del gasto adicional realizado en las recientes campañas electorales, así como de la creación de empleo formal.

Por otra parte, las mayores exportaciones se han logrado por el debilitamiento en la cotización del peso de meses pasados y como resultado de inversiones de años anteriores, beneficiando a la industria maquiladora, al sector turístico y a la industria automotriz, entre otros.

Derivado de lo anterior, el crecimiento en el territorio nacional ha sido acorde con dinamismo de los distintos sectores. En estados donde predomina la industria petrolera se ha tenido una contracción relevante, como son Campeche y Tabasco; así como donde hay inseguridad y un Estado de derecho deficiente, como son los casos de Veracruz, Guerrero y Tamaulipas.

Por otro lado, en donde se concentran industrias exportadoras y un sector turístico fuerte se obtienen elevadas tasas de crecimiento como son los casos de Aguascalientes, Guanajuato, Nuevo León, Quintana Roo y Yucatán.

A pesar del positivo escenario de la actualidad, existen nubes grises en el futuro de la economía nacional derivado de la actual presión inflacionaria, que reduce el poder de compra de los consumidores, así como de la medida que se toma para enfrentarla, que es el incremento en las tasas de interés.

Actualmente las tasas de interés de corto plazo ya empiezan a ser superiores a las de largo plazo, tanto en México como en el extranjero, situación que con frecuencia ocurre previo a periodos de recesión, lo que agrava el entorno de incertidumbre.

Por otro lado, el actual fortalecimiento del peso reduce la competitividad de las exportaciones, lo que se sumará a la incertidumbre derivada de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte que se tendrá en el resto del año.

Aunque existe el interés de que este proceso sea breve, es poco probable que termine antes del verano del año siguiente, por lo cual se empalmará con el proceso electoral de México y de Estados Unidos.

* El autor es economista.

Opine usted: benito.solis@solidea.com.mx

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