Opinión

¿Qué golpe de credibilidad se requiere?

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Gabinete del presidente Enrique Peña Nieto. (Archivo/Cuartoscuro)

Para que el gobierno de Enrique Peña retome el camino de la credibilidad, va a ser necesario que dé un gran golpe de credibilidad.

Ayer le comentamos en este espacio el deterioro en el respaldo al presidente Peña, que bajó de un 62 por ciento de aprobación en junio 2013 a un 42 por ciento en enero de este año. En contraste, la desaprobación subió de un 21 por ciento al arrancar el sexenio hasta un 53 por ciento en enero de este año.

Peña tenía un gran capital político que se ha ido erosionando.

Una parte de éste se consumió al empujar las reformas estructurales. Pero quizás la mayor parte se vino para abajo luego de la crisis de Ayotzinapa y la “Casa Blanca”.

Uno podría pensar que esto es un problema del presidente y punto.

La realidad es que a este gobierno le faltan 3 años y 10 meses. Y pensar que en todo ese lapso tendremos un Poder Ejecutivo debilitado y sin capacidad de operación política, significa que condenaríamos al país a un largo periodo de inmovilismo.

Por eso es que, más allá del interés político particular del presidente Peña y de su equipo, o incluso de su partido, requerimos a un presidente fuerte.

Y para ello, no hay de otra, se necesita credibilidad y respaldo.

La mayor parte de las reformas estructurales están en proceso de concreción y su aterrizaje requiere afectar intereses. Sin embargo, un gobierno débil se va a echar para atrás. Y las reformas estructurales van a quedarse en pura buena intención.

Como dice el adagio: “el diablo está en los detalles”, y para enfrentar a ese demonio, hace falta inteligencia y fuerza, cualidades ambas que no aparecen en los atributos de un gobierno débil.

¿Qué golpe de credibilidad debiera dar el gobierno?

Las opciones son muchas y no necesariamente excluyentes.

¿Cómo vería una reconsideración del proyecto Monterrey VI para determinar si ese acueducto es la mejor opción para garantizar el agua de Monterrey o hay fórmulas más baratas y adecuadas?

¿Cómo vería un cambio significativo de las piezas del gabinete para que el gobierno muestre una cara nueva, en donde todos los integrantes estén comprometidos con las reformas estructurales y que todos ellos suscriban el compromiso de que no van a aspirar a una candidatura a la Presidencia al final del sexenio?

¿Cómo vería el anuncio de que los bienes que el presidente tiene legalmente, pero que han dado lugar a sospecha, van a depositarse en un fideicomiso manejado por un comité independiente y que su destino quedará sujeto a los resultados de la investigación de un grupo autónomo?

¿Cómo vería que una condición para permanecer en el gabinete del presidente fuera hacer pública la declaración patrimonial, así como la de posible conflicto de intereses, además de publicar las licitaciones y asignaciones bajo el control de cada uno de sus integrantes que pudieran implicar tal conflicto?

Dicen por allí que soñar no cuesta. Percibo el interés del gobierno de recuperar prestigio, respaldo y credibilidad, pero hasta ahora las decisiones han sido de corto alcance.

¿Veremos más? Ojalá.

Twitter:@E_Q_

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