Opinión

Qué esperar el domingo

 
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Material electoral. (Instituto Nacional Electoral)

Hay candidatos que dicen que la “verdadera” encuesta será la del próximo domingo. Que me perdonen, pero eso quiere decir que no tienen ni la menor idea de lo que hablan.

Las encuestas se basan en muestras. Es decir, en pequeños fragmentos de lo que expresa la totalidad de la población.

Y la construcción de esas muestras obedece a las leyes de la probabilidad. Por eso, las encuestas siempre son aproximaciones imprecisas, por su naturaleza.

Una votación corresponde a una acción de la totalidad de una población. Nada que ver con una muestra.

Cuando se hace una encuesta, es el encuestador el que emprende una acción, la de ir a preguntar al domicilio del encuestado (cuando se hace bien).

El gran problema con las encuestas es que no hay la certeza de que aquel grupo que respondió a las preguntas sea el que vaya ir a votar.

Por eso los encuestadores determinan un grupo dentro de la muestra al que denominan “votantes probables”. Es decir, es sólo una parte de la muestra que se eligió.

Además, la legislación determina que las últimas encuestas publicadas se levanten una semana antes de la elección, por lo que no captan los cambios que pueden ocurrir en los últimos días previos a la elección.

Bueno, con todo, las encuestas siguen siendo un elemento de control indispensable que impidieron los fraudes.

Ahora, lo que observamos en casi todas las encuestas es que mientras que a nivel nacional no pareciera haber duda del orden de los cuatro primeros lugares de la elección: PRI, PAN, PRD y Morena, en el caso de las gubernaturas hay un buen número en el que los ganadores están inciertos por lo cerrado de la competencia.

Todo dependerá de lo que suceda desde ahora y hasta las 6:00 de la tarde (hora local en cada lugar) del domingo.

En la encuesta de EL FINANCIERO-Parametría, que hoy se publica, se percibe que en la intención de voto por diputados federales, en términos aritméticos la suma del PRI y Verde alcanza 39 por ciento. Y se llegaría a 44 por ciento si se considera a Nueva Alianza.

Dependiendo de la distribución que tengan estos votos, no es nada improbable que la suma de estas fuerzas alcance la mayoría absoluta de los diputados.

Todo parece indicar que la división del PRD y Morena, y el hecho de que el grueso de los votos que obtendrán se concentrará en la zona centro del país, les dará menos legisladores plurinominales que otras elecciones en las que no había existido esta división.

Otro dato que resulta interesante es que la suma de los votos de los partidos de la izquierda sería del orden de 28 por ciento, arriba de los del PAN y ligeramente debajo de los del PRI individualmente.

En otras palabras, el panorama político nacional, expresado en la composición de la Cámara de Diputados, probablemente no cambiará de manera significativa respecto al que tuvimos en la actual Legislatura.

Si el gobierno de Peña interpretara ese hecho como que no es obligado un cambio, creo que se equivocaría rotundamente.

La validación que el voto daría a la alianza en el gobierno debe interpretarse como una oportunidad para hacer un relanzamiento, que implica cambios de prioridades, métodos y personas.

La opción está allí. ¿Se aprovechará?

Twitter: @E_Q_

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