Opinión

¿Qué dirá el Banxico?

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ME. Banxico toma cartas en el mercado cambiario.

• El Banxico ha venido insistiendo en la necesidad de bajar la proporción de la deuda pública respecto al PIB. No obstante, la SHCP propuso un mayor endeudamiento.

• A la propuesta de reorganizar el gasto con base en el Presupuesto base cero que privilegie la inversión, la SHCP propone bajar paulatinamente su importancia.

• Estas discrepancias responden a visiones diferentes sobre el futuro de la economía mexicana.

Con la presentación del Paquete Económico de 2016, la SHCP ha hecho caso omiso en la práctica a las reiteradas recomendaciones del Banco de México sobre el manejo de las finanzas públicas, por lo que ésta no es una buena señal sobre la coordinación que deberían tener o guardar las dos autoridades principales responsables de la política económica en México.

Desde finales del año pasado y ante la caída de los precios internacionales del petróleo, el Banco de México ha insistido sobre la necesidad de mantener finanzas públicas sanas y de cuidar el nivel que ha venido observado el endeudamiento público.

Concretamente, en el informe de la inflación del segundo trimestre del presente año dijo:

“Ante el complejo entorno internacional y las perspectivas de que éste prevalezca en el futuro, es fundamental reforzar el marco macroeconómico para que contribuya a mantener la confianza en la economía de México. Para ello, en adición a ajustar oportunamente la postura de política monetaria, se requiere del fortalecimiento estructural de las finanzas públicas, el cual cobra mayor relevancia ante la importante disminución que han registrado los precios y la producción de petróleo. En particular, es indispensable que la razón deuda pública a PIB se estabilice en niveles que sean sostenibles en el mediano y largo plazos, para lo cual es fundamental el cumplimiento de los objetivos de consolidación fiscal que ha planteado el gobierno federal, así como esfuerzos permanentes para mantener finanzas públicas sanas”. (Banxico, Informe Trimestral, abril-Junio 2015)

Vale decir que el fortalecimiento de las finanzas públicas debe ser entendido en dos sentidos o en dos direcciones: una, que la deuda pública como proporción del producto se estabilice y retome una trayectoria descendente; y, dos, que se lleve a cabo la revisión integral de la estructura de gasto público, de modo que parta de una “base cero” para eliminar duplicidades, mejorar su eficiencia y facilitar el proceso de consolidación fiscal y, sobre todo, que permita privilegiar el gasto en inversión y en programas con una alta rentabilidad social.

Y para que no quepa duda sobre lo que entiende el Banco Central por el Presupuesto “base cero”, señala que “consistiría en evaluar cada uno de los renglones de gasto, partiendo siempre de cero. Es decir, se elaboraría como si fuera el primer Presupuesto que realiza el gobierno, y se evaluaría y justificaría el monto y necesidad de cada rubro. Así, la elaboración del Presupuesto se basará fundamentalmente en las necesidades reales de gasto para el año siguiente, sin utilizar referencias a los años anteriores. Lo anterior implicará una reingeniería del gasto público, dado el carácter inercial que el PEF ha mostrado en los últimos años”. (Banxico, Informe Trimestral julio-septiembre de 2014).

La respuesta implícita de la Secretaría de Hacienda a estos dos señalamientos está contenida en los tres documentos que presentó la semana antepasada al Congreso (los Criterios Generales de Política Económica, el Presupuesto de Egresos y el Proyecto de Ley de Ingresos para 2016).

Contrariamente a la recomendación de estabilizar la razón de la deuda pública al PIB, la SHCP propone, por un lado, incrementar este año en 3. 5 puntos porcentuales del PIB el endeudamiento público (medido mediante el saldo histórico de los requerimientos financieros del sector público) y, por el otro, seguirlo aumentando en un punto porcentual en 2016. De esta forma, el endeudamiento pasará de 43.4 por ciento del PIB en 2014 a 46.9 por ciento este año y a 47.8 por ciento en 2016. En 2017 se quedará sobre ese nivel y a partir de 2018 empezará a bajar a razón de 0.37 por ciento anual. Cabe mencionar que al inicio de la presente administración la razón de la deuda pública al PIB se ubicó en 37.7 por ciento.

Respecto a la segunda observación del Banco de México, para empezar el recorte del gasto público programado para la segunda mitad de este año y para 2016 no se está dando con base a la metodología del presupuesto “base cero”, sino simplemente con base al recorte de algunos rubros que se consideran accesorios o fáciles de recortar. En tal sentido, se ha cargado la mano en el gasto de inversión. Así, la SHCP estima que el gasto en inversión vaya disminuyendo poco a poco a lo largo del tiempo, al pasar de 4.8 por ciento del PIB en 2014 a 3.1 por ciento en 2018, todo lo contrario a lo sugerido por el banco central.

Como puede apreciarse, estas son dos visiones contrarias sobre el manejo de las finanzas públicas que obviamente corresponden a filosofías diferentes sobre el futuro de la economía mexicana: mientras que el Banco Central parece estar más preocupado por asegurar el crecimiento con estabilidad financiera y económica, la Secretaría de Hacienda está más interesada en asegurar un alto ritmo de crecimiento económico hacia 2018 (4.5 por ciento según sus propias estimaciones).

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