Opinión

Que Beckmann demuestre de qué está hecho México

 
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José Cuervo es controlada por la familia Beckmann. (Bloomberg)

La poderosa colocación accionaria de la empresa mexicana José Cuervo ayer arrojó sus primeros resultados a media tarde, cuando Reuters reportó que la oferta estuvo alrededor de cuatro veces sobresuscrita, lo que implica que el apetito por sus títulos fue muy amplio, y que la sed de tequila en el mundo es incontenible.

Pero más allá del proceso de colocación —que abre para 2017 la posibilidad de que otras empresas familiares se vean en el mismo espejo—, la salida a bolsa de Cuervo es la oportunidad definitiva para Juan Domingo Beckmann de constituirse en cabeza de sector, con amplia visibilidad nacional y global, algo que ha preferido reservar, a pesar de que su empresa forjó cualidades robustas.

En el prospecto de colocación que circuló recientemente, se leía un rayo de esperanza en el escenario de las empresas familiares mexicanas: “los accionistas mayoritarios de la Compañía conservarán la mayoría de las acciones representativas del capital social de la Compañía, manteniéndose totalmente comprometidos con ésta. Además, la Compañía cuenta con sólidos principios de gobierno corporativo y su alta dirección cuenta con una amplia experiencia de trabajo en empresas pertenecientes a las industrias de bebidas alcohólicas destiladas y bienes de consumo. Los directivos principales de la Compañía cuentan, en su mayoría, con una experiencia promedio de más de diez años en compañías de productos de consumo de talla internacional…”

Viene la prueba de fuego para Beckmann: hacer una empresa icónica mundial con base en México. Algo potencialmente más valioso para nuestro futuro como país que las marchas contra Donald Trump, o que las banderitas en Whatsapp. Si Beckman efectivamente logra “mantener e incrementar sus esfuerzos en la innovación de productos para expandir su oferta a segmentos de precio superpremium, ultrapremium y prestige”, pondrá en boca de millones de mexicanos palabras vinculadas a acciones de creación de riqueza específica.

No sé si Juan Domingo esté consciente de este potencial. Yo supondría que sí. El liderazgo que debe ejercer a partir de esta semana exige disciplina cotidiana hacia afuera de la organización, no sólo hacia adentro. Su empresa, sin embargo, está acostumbrada a tener un perfil discreto, con selectivas apariciones públicas y cabildeos quirúrgicos.

Eso, en mi opinión, debe quedar atrás. Cuervo merece un aparato de vinculación que haga justicia a partir de ahora al reperfilamiento corporativo que le brinda esta oferta pública.

Juan Domingo tiene una posición envidiable para muchos otros empresarios mexicanos. Ojalá que con la oferta pública se sacuda lo que le estorba y escriba con su empresa la historia del siglo XXI de México.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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