Opinión

¿Qué aprendizaje nos han dejado las crisis económicas?

Sin duda los mexicanos tenemos experiencia en las crisis; salimos de los embates de la devaluación de 1976; la insolvencia de pagos y nacionalización de la banca en 1982; del proceso de alta inflación sufrida entre 1987 y 1988; del célebre error de diciembre de 1994, con su consecuente crisis de los deudores y la banca en 1995; además del debacle global iniciado en 2008, que no alcanza a terminar.

Ahora nos dicen que el crecimiento será moderado y debemos de esperar más para tener el tan ansiado boom económico de las reformas estructurales. Vale la pena aprender de los errores del pasado y cuidar aspectos esenciales de las finanzas personales; sólo por si acaso. Cabe con precisión la frase de Jorge Santayana: “Aquellos que no conocen el pasado están condenados a repetirlo”.

Procurar el ahorro patrimonial que nos permita tener una solvencia a largo plazo.

Evitar caer en la tentación del crédito desmedido inducidas por las agresivas promociones comerciales. Es conveniente tener muy claro cuál es la capacidad de endeudamiento.

Ser conscientes de nuestro propio nivel de vida socio económico, de tal manera que las aspiraciones entren al terreno de lo factible y nos lleve a moderar el consumo. Lo anterior evita los continuos desbarranques en el presupuesto, ante la eventual pérdida de la fuente de ingresos.

Aprendizaje fundamental nos da la problemática del desempleo. Cuidemos el trabajo y elevemos la productividad.

Valorar la estabilidad y tener mucho cuidado con los movimientos intempestivos.

En el terreno de los mercados financieros hemos aprendido a investigar en dónde depositar los recursos y entrar a esquemas de inversión en los cuales conozcamos los riesgos.

Las instituciones y los asesores deben ser sujetos a un fuerte escrutinio, de tal manera que estemos lo más seguros posible de su honestidad y transparencia con la información.

El fondo de contingencia es un gran acierto en tiempos difíciles; es básico contar con cierto nivel de liquidez para los contratiempos.

Las recomendaciones y calificaciones financieras fallan y por tanto habrá de tener cuidado con los pronósticos.

Cuidado con la avaricia; habiendo ganado un margen razonable hay que dejarle algo a los inversionistas más arriesgados.

Ninguna crisis es permanente y todas generan oportunidades.